Todos los demonios callan con el vaivén de la naturaleza.
La paz envuelve el alma, que se recompone y encuentra lugar para danzar.
La música de las hojas fibrila la mente y el espíritu se sintoniza con el cuerpo.
Culpable de sentir y amar la vida como los pájaros al bosque.
Según Nietzsche - “Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo” no es solo un lema optimista, sino una constatación honesta: cuando las adversidades de la vida son inevitables, lo que nos salva no es escapar, sino encontrar un sentido que lo trascienda.