No olvidemos el tremendo privilegio que es estar sanos, tener trabajo y comida, No lo minimicemos, ni lo perdamos de vista nunca. Y sobre todo, agradezcamos por ello.
De repente liquidar las EPS, utilizar los helicópteros de la presidencia y hacer consultas y constituyentes está bien.
El problema nunca fue cómo se gobernaba, sino quiénes.
Abelardo de la Espriella lleva un mes, y ya retrocedimos una década: porte de armas, aumento de soldados y policías muertos, desfiles entre cadáveres, medios aplaudiendo la sangre... Después de todo, la disputa sí era entre políticas de la vida y de la muerte.
Petro tenía razón.
Dizque las empresas no pueden pagar más impuestos pero las familias sí.
Cada persona que votó por Abelardo debe vivir con vergüenza el resto de su vida.