Entre beso y beso, decirte que te amo y que tú me pidas que me calle con tu mano, que guarde silencio que te desconcentro, no puedo sacar de mi cabeza ese momento.
La mayoría de las mujeres no lloran por el hombre, lloran por ellas mismas, por el esfuerzo que dieron, la esperanza que tuvieron, la ilusión en la que cayeron y el recordatorio de que el amor no las ha recompensado