Vamos, no seas así. Además, si no me equivoco... Me ha parecido verte antes.—coge el billete, jugueteando con él entre sus dedos.—No serás de la Ciénaga, ¿verdad?
¿Has visto dónde tengo puesta la tienda? Candem es caro, y eso que es un barrio pseudo alternativo.—apoya los codos en el mostrador y se inclina ligeramente.—Hay que pagar el alquiler del sitio, no me apetece que me lo chapen sin más.—alza una ceja.—
Marchando—sonrió, yendo a preparar el dulce. De fondo, en los altavoces de la tienda, sonaba “God Save the Queen” de los Sex Pistols.—Listo.—añadió tras un rato, volviendo a asomar por el mostrador.—Serían cinco libras.
Vale, vale. ¿De qué lo quieres? El sirope, digo. Le puedes poner chocolate negro, chocolate con leche, chocolate blanco, miel, sirope de arce, frutos rojos, pistacho...—ha empezado a enumerar como una cotorra, aunque con una sonrisita de medio lado.—¡Ah! Y luego están las frutas.
¿Eh?—ya empieza con los choques culturales.—No, no, lo digo porque es una gofrería erótica. Por el chiste, ¿me entiendes? Los ingleses sois muy literales.