Vamos a asumir esta primera victoria con humildad.
Podríamos decir mil cosas acerca de todos los ataques que recibimos, podríamos incluso cuestionar a quienes hasta hace 3 horas seguían diciendo que perderíamos. Podríamos contestar uno a uno todas las bajezas con las que nos difamaron.
Pero somos más que eso, somos DEFENSORES DE LA PATRIA, un fenómeno popular que tiene cómo misión seguir conquistando corazones a lo largo y ancho de la nación.
Está en juego la libertad y la democracia.
El único enemigo es Cepeda tal cómo venimos diciendo hace meses.
Los haremos sentir orgullosos.
¡FIRME POR LA PATRIA! 🫡 🇨🇴
Abelardo Presidente.
Mi última historia como CM del @metrodemedellin (2018 - 2026).
La Empresa decidió que mi ciclo terminó. Me retiro con la satisfacción del deber cumplido, de haber creado procesos, establecido protocolos de comunicación únicos y de revolucionar la comunicación digital en el sector público.
"El/la/los CM del Metro", un gran hijo, que nació, creció, se equivocó y evolucionó con el grupo CIC.
Gracias equipo CIC, Dirección de Comunicaciones y Metro de Medellín. Gratitud eterna.
https://t.co/PdtW2ccE75
Dijo una vez Monica Bellucci: “Tuve a mi primer hijo a los 40, al segundo a los 45. A los 50, actué en una película de James Bond. Y no cambiaría nada de eso por volver a tener 20 años. Cuando eres joven, tienes la beauté du diable, como dicen los franceses: esa belleza salvaje, inconsciente, casi peligrosa. Pero a los 50… nace otra belleza, una que no necesita ser mirada para sentirse real. No depende del maquillaje ni de la aprobación. Es una belleza silenciosa, poderosa, que viene de haberte encontrado a ti misma. La verdadera libertad no llega con la juventud, sino con la experiencia de haber vivido y elegido por ti.”
Me tienen que dar varias horas para dejarme entender el tsunami de emociones que estoy sintiendo. Gracias @sanbenito, gracias @ladygaga thank you @NFL, @RocNation and @AppleMusic
Nos enamoramos de 3 personas a lo largo de nuestra vida. Cada una llega por una razón específica. Déjame explicarte…
Nuestro primer amor
Suele ocurrir a una edad temprana y, con el tiempo, nos distanciamos o terminamos por las razones más tontas.
Cuando crecemos y maduramos, miramos atrás y pensamos que no fue amor.
Pero en realidad sí lo fue… fue amor según lo que sabíamos que era el amor en ese momento.
Siempre hay que recordar que existen distintas profundidades del amor.
Nuestro segundo amor, y este es el más duro…
Con esta persona sales herido.
Este amor nos enseña lecciones, nos hace aprender y nos vuelve más fuertes como individuos.
Incluye una gran cantidad de dolor, traición, abuso, mentiras y daño emocional.
Pero, lo creas o no, es con este amor donde más crecemos.
Aquí nos damos cuenta de lo que realmente sabemos sobre el amor y de lo que no sabemos.
Entonces levantamos muros, porque nos volvemos extremadamente protectores con nuestro futuro en las relaciones.
De forma natural, nos cerramos, nos volvemos desconfiados, muy cuidadosos y un poco asustados.
Pero ahora sabemos exactamente qué queremos en una pareja y qué definitivamente no queremos.
Nuestro tercer y último amor
Este llega de la nada. Sin advertencia. Sin señales.
No sales a buscarlo; en realidad, te encuentra a ti.
Puedes levantar todos los muros del mundo, y aun así caerán tan rápido como los construiste.
Te descubres cuidando de esa persona sin siquiera intentarlo.
No se parece en nada a tu “tipo” habitual, pero te pierdes cuando miras sus ojos.
No ves defectos; ves imperfecciones perfectas.
Te descubres contándole todo sobre ti y sobre lo que te ha convertido en la persona que eres hoy.
Quieres una vida con esa persona.
Quieres bailes lentos en la cocina, caminatas por la playa bajo un cielo estrellado,
quieres casarte con ella y tener hijos hermosos que se parezcan perfectamente a ambos.
Y cada noche, cuando cierras los ojos antes de dormir,
te descubres rezándole a Dios y agradeciéndole por las razones
por las que nunca funcionó con nadie más.
Salí de Venezuela hace 7 años ya, porque me pusieron una pistola en la cabeza a plena luz del día. 19 años tenía. Iba caminando a la universidad.
Me costó entender que eso pasó básicamente porque no había consecuencias para los criminales reales, como suele ser en las dictaduras.
Me fui aterrada y sin ganas de volver. Estaba chica y me costaba separar lo que es el gobierno vs. lo que es la patria.
Afuera lo entendí. Y me dolió muchísimo darme cuenta que amaba mi país más que a nada y que el recelo venía de que nunca quise ser una exiliada. Qué sensación tan fea lo que es el despojo y más cuando ni siquiera has terminado de formar tu identidad.
Por fortuna y bendición, migré a un país que amé profundamente desde el momento en que llegué. Me acogió, me permitió crecer, lo hice mi casa y lo sigo amando. Amo su cultura, sus costumbres y sobre todo a su gente.
Pude crecer, recorrer distintas tierras, sanar y ser feliz en ese proceso. País que visito, país del que me recorro al menos tres ciudades como queriendo entender cómo funciona desde adentro. Me voló la cabeza conocer formas de pensar tan diferentes e interesantes. Ese intercambio constante me recordaba lo que somos en Venezuela y lo que no. Nos empecé a recordar con cariño y con nostalgia.
Ya cuando sané y quise volver de visita, era demasiado tarde.
Para bien o para mal, tengo nacionalidad española y venezolana. La española me permitió moverme libremente por el globo, con la excepción de que si llegaba a pisar venezuela no podía salir.
Podía visitar cualquier país, excepto el mío. Y si lo visitaba, no podía salir, a no ser que tuviera ese pasaporte venezolano que me era imposible de conseguir por distintos motivos claramente relacionados a la dictadura.
Cuento esto como un marco para decir que la intervención de hoy, de este 3 de Enero de 2026, no la celebro a la ligera. Cuando crecí no soñaba con que USA bombardeara a mi país, te lo juro.
Pero tampoco nadie te prepara para lo que es ver a una tanqueta militar aplastando los huesos de estudiantes que solo exigían derechos humanos, poder comprar comida o tener libertad.
Nadie te prepara para estar semanas sin electricidad en un país que es ridículamente rico. Nadie te prepara para lo que es llegar con una emergencia a un hospital y ver cómo se te muere un familiar en los brazos porque no hay insumos. Nadie te prepara para lo que es tener amigos presos en el centro de tortura más grande del continente, y que ese centro de tortura casualmente esté en tu país.
Una dictadura es una dictadura. Y las salidas pacificas son una utopía.
Lo intentamos todo: votar, alzar la voz, pedir ayuda, protestar, irnos, quedarnos y hasta morir por nuestra tierra.
Nada funcionó. Y la represión no solo siguió sino que tomó fuerzas. En algún punto se sintió invencible (en psicología le decimos “Indefensión aprendida”). Por eso estamos tan contentos hoy. No creemos que lo que vengan sean rosas, pero sí nos devuelve algo de esperanzas.
No tienen que venir a preocuparse por nuestro petróleo, sabemos que tenemos las reservas más grandes del planeta. Rusa y China también lo saben bien, porque nos lo han robado en las últimas dos décadas y ahí si no hemos visto a nadie diciendo nada.
Todavía nos queda mucho. Y seré cruda con esto: tampoco somos libres (aún). Pero por primera vez en 26 años está ocurriendo algo histórico en nuestro país.
Si no eres venezolano, déjanos celebrar un poquito esta sensación de alivio y de esperanza que habíamos perdido.
Si eres venezolano y estás en Venezuela, por favor cuídate mucho. Nos necesitamos a todos a salvo.
Si eres venezolano y estás fuera, te entiendo. Te abrazo fuerte y te pido nos eduquemos sobre lo que pasa para explicarlo bien. Hará falta darle visibilidad a esto para que no se tergiverse nuestra historia.
Ya la historia no es solo el pasado, sino lo que está ocurriendo hoy. Y por eso cuento la mía.
Maduro is NOT the President of Venezuela and his regime is NOT the legitimate government. Maduro is the head of the Cartel de Los Soles, a narco-terror organization which has taken possession of a country. And he is under indictment for pushing drugs into the United States.