La felicidad es subestimada. La pintan como éxtasis, pero casi siempre es calma. Es la ausencia de problemas urgentes. Es un domingo por la tarde sin nada que resolver.
Es de coña absoluta que nos roben el 50% de lo que ganamos para impuestos y si se te inunda la ciudad tengas que ser tú y los vecinos quien te ayude a sacar el agua.