¿Ligues? Creo que me das más crédito del que realmente tengo, aunque no soy de ligues, si te soy sincero. Nunca he llevado a nadie a donde te voy a llevar a ti.
En realidad has acertado por completo, pero únicamente cuando voy solo y necesito una pequeña distracción antes de seguir. Si quiero disfrutar de la compañía, la cosa cambia.
———Cuando ella agarra su brazo, sí que deja que el inicio de una sonrisa se le refleje en la boca———.
¿Cutre? ¿Por quién me tomas? En realidad creo que conozco un sitio que te va a encantar.
¿Ves por qué eres irremplazable? Tengo la sensación que las condiciones van a ser fáciles de negociar, pero tienes razón. Cambio mi pregunta, ¿estás libre ahora para invitarte a esa copa?
Tendríamos que hablar de condiciones primero, ¿no crees? Y por si acepto, deberías invitarme a una copa mientras no seas mi jefe. Ya sabes, para que no haya “poder” de por medio.
Con eso no quiero decir que haya estando intentándolo constantemente y no haya podido, sólo que me gustaría haberlo hecho antes. No creo que tú precisamente puedas causar desinterés en nadie.
Dudo lo del tiempo, un mensaje son 10 segundos.
Y la distancia no existe con el teléfono. Pero que no pasa nada, yo tampoco lo hice. El desinterés es mutuo y está bien, la diferencia es que yo no intento fingir que no he podido contactarte por varias razones.
No creo que sea por no interés, sino quizá por tiempo y distancia. O por trayectoria. Si fuese por mí, no se habría terminado. Sabes que no te veíamos simplemente como “algo laboral”.
No se pregunta lo que no interesa. No pasa nada, no te guardo rencor. Trabajé para ti y eso terminó. A veces cuando se da por terminada la relación laboral, también se terminan las charlas.
Hey, no sólo te hablo por tu cumpleaños, que no nos veamos tanto no significa que hayas dejado de importarme. Pero es un día importante. Los cumpleaños son importantes.
Dicho esto, respeto el rechazo, señorita.
Se te notan, por supuesto.
Pero, ¿por qué debería alegrarme? Me alegro de ver a la gente que nos importamos mutuamente y no la que simplemente me habla por mi cumpleaños.
Eso incluye el ir a cenar, debo rechazarlo, caballero.
¿Me estás diciendo que ya se me notan las arrugas? Y yo que pensaba que te alegrarías de verme.
Como regalo de cumpleaños, voy a admitir que me gustaba más cuando me llamabas “jefe”. Es broma, ¿puedo invitarte a cenar?