Georgina publicando ella misma las fotos que le tomaron los paparazzi y por las que le estaban criticando disque porque está "fuera de forma" y seguidamente una foto de un plato de jamón y tortilla de patatas, vamos viene a decir que se la pela las críticas, solo puedo aplaudir👏🏾
Volvieron a una Copa del Mundo después de 16 largos años de espera. Se repusieron de una goleada inesperada en la primera jornada. Pese a jugar con 10 hombres todo el segundo tiempo, lograron un triunfo tremendo ante la Selección de Turquía de Arda Güler, Kenan Yildiz y Hakan Calhanoglu. Firmaron la mejor jornada mundialista de toda su historia eliminando a la Selección de Alemania de Manuel Neuer, Jamal Musiala y Florian Wirtz en los dieciseisavos de final. Y solo un penal pudo abrir su orden defensivo ante la Selección de Francia de Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé y Michael Olise.
Muchos cuestionan y critican su planteamiento defensivo, pero la realidad es que, con conscientes de sus fortalezas y debilidades, compitieron a tope frente a rivales con una calidad inmensa y potencias mundiales. ¿Lo más importante de esta actuación mundialista de La Albirroja? Le recordaron al planeta entero que un verdadero paraguayo NUNCA se rinde.
Hoy la tristeza por la eliminación será inevitable, pero tienen que estar ORGULLOSOS de que se volvió a ver la garra, el corazón y la entrega de Paraguay en el torneo más grande que existe.
RESPETO TOTAL PARA LA SELECCIÓN DE PARAGUAY DE GUSTAVO ALFARO.
ES LA UTOPÍA DE TODOS LOS TIEMPOS.
Paraguay vence a Alemania por penales y está en octavos del Mundial 2026.
Es la primera vez en la historia que Alemania pierde una tanda de penales en un Mundial.
LOCURA TOTAL LA ALBIRROJA.
—“Me tengo que ir. Mañana mi hija juega su primer partido.” Hace unos años, habría sido el último en irse.
Otro pidió un café en lugar de otra cerveza.
—“Estoy entrenando temprano.”
El mismo que antes siempre proponía “una más”. Otro pasó media cena respondiendo mensajes. No porque estuviera distraído. Estaba hablando con su mujer, que acababa de acostar al bebé con fiebre. Y el último, el más callado de todos, apenas habló.
Al despedirnos me contó que esa semana había perdido a su padre.
Y que simplemente necesitaba estar un rato con nosotros.
Volví a casa pensando en algo.
Durante años creí que crecer significaba cambiar de amigos.
Ahora creo que crecer es aprender a querer a los mismos amigos en versiones distintas. Ya no somos los que cerraban los bares.
Somos los que preguntan si llegaste bien.
Los que celebran un ascenso.
Los que hacen silencio cuando hace falta. Los que entienden que cancelar un plan por un hijo enfermo no es una excusa. Es una prioridad.
Quizá la amistad no consiste en verse todas las semanas. Consiste en que, aunque la vida cambie a todos…
cuando finalmente vuelven a sentarse en la misma mesa, nadie tenga que explicar por qué sigue ahí.
Y eso, con los años, vale mucho más que cualquier promesa de juventud.
Mañana comenzará el Mundial, y muchos estarán atentos a los partidos. El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos. Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida. #ViajeApostólico
Qué locura lo que se vive en Paraguay, hoy, en la despedida de la selección.
Miles de personas salieron a las calles para acompañar al equipo en su recorrido al estadio. Todos con la camiseta puesta.
Y en el estadio, lleno total y mosaico con el mensaje: LA ALBIRROJA DE TODOS.
Todos unidos. Todos viviendo esta hermosa locura. Así se despide a tu selección en la previa de un Mundial❤️🔥🇵🇾
🔴 Ministra Llanes abordó los desafíos del sistema acusatorio ante la criminalidad compleja
🔹La ministra de la Corte Suprema de Justicia y superintendente de la Circunscripción Judicial de Canindeyú, doctora Carolina Llanes, participó del Congreso Jurídico Internacional “UNICAN – UEL”, que se llevó a cabo en el Salón Auditorio del Palacio de Justicia de Saltos del Guairá. En la ocasión, disertó sobre el “Sistema Acusatorio Paraguayo: Implementación y desafíos”, en el marco del desarrollo del Interposgrado 2026.
➕Info: https://t.co/WIJ0ccqTV0
Sobre las longchamps: una amiga me da un set de pinceles carisimos “para las nenas”. Le digo que se los guardo: “no, aman pintar, entonces que desde chicas se acostumbren a la mejor calidad posible”.
Esa conversación es mi imperio romano
SOLO ME PREGUNTO CÓMO se supone que las MAMÁS deben trabajar de 9 a 5, dejar a los niños en la escuela a las 8 a. m., recogerlos a las 3 p. m., estar al tanto de las actividades escolares, preparar las comidas, cocinar la cena, mantener la casa limpia, lavar la ropa, llevar a los niños a actividades extracurriculares, ascender en la escala corporativa, guardar los días de enfermedad para cuando los niños estén enfermos, ser una buena amiga, hija y compañera, todo mientras intentan cuidar su propio cuerpo y salud mental...
🌸El segundo hijo es el guardián del alma de mamá. Nace con la inocencia que ella perdió en el camino. A veces se vuelve su compañero emocional, otras, su espejo más luminoso.
Su verdadera misión no es sanar lo que falta, sino recordar el amor que siempre estuvo ahí. Porque cada segundo hijo trae consigo una promesa; la de liberar la alegría que el linaje olvidó. Restaurando un amor interrumpido, y recordar a mamá el camino de la ternura.
El segundo hijo nace con una energía dual: sensible y fuerte, libre y leal, como si necesitara mantener la armonía entre lo que fue y será.
El segundo hijo suele estar más vinculado al linaje materno, con la misión invisible de sostener lo que mamá no pudo sostener. Otras veces, con la misión de acompañarla emocionalmente como si fuera su compañero del alma.
Si el primer hijo fue mujer y el segundo es varón, él puede sentirse inconscientemente por el sistema a ocupar el lugar del primogénito.
Si ambos son mujeres, la segunda puede heredar una energía masculina más activa, esa que proviene de mujeres que debieron la familia sin apoyo. Mujeres que aprendieron a ser fuertes cuando la vida no les permitió descansar.
El segundo hijo encarna algo sagrado: la libertad del alma que mamá tuvo que esconder. Ese hijo desafía, y que ríe fuerte, vino a recordarte quién eras antes de las heridas, antes de volverte adultas.
Con él aprendes cómo volver a vivir. Cuando lo miras con gratitud y no con exigencia, la relación se transforma: ya no es un hijo que viene a reparar, es un hijo que te libera.
El segundo hijo llega para abrir espacios donde el alma de mamá se había cerrado.
🔴 ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA
➡️ Llanes aboga por garantizar derechos fundamentales
➡️ En un contexto global caracterizado por crisis sociales, económicas y ambientales, la ministra recordó que los derechos son logros históricos de las sociedades democráticas, que requieren de mecanismos institucionales eficaces para su cumplimiento...
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Mi hija me pidió que la cambiara de colegio.
Así. Sin lágrimas. Sin enojos. Sin rabia.
Solo se me acercó mientras yo preparaba la cena y dijo despacio:
—“¿Puedo estudiar en otro lugar?”
Le pregunté si había pasado algo.
Me dijo que no.
Le pregunté si no tenía amigas.
Me dijo que no sabía.
Entonces le pregunté si alguien la trataba mal.
Y se quedó callada.
Esa noche no pegué los ojos.
Al día siguiente inventé que tenía que hablar con la directora.
Pero en realidad fui a mirar.
Me quedé en un pasillo y esperé al recreo.
Y ahí la vi.
De pie junto a la verja, con el termo en la mano, mirando al suelo.
Un grupo de niñas pasó y se empujaron entre ellas riéndose.
Un niño le tiró el jugo en la blusa y salió corriendo.
Otra niña le sacó una foto escondida con el celular y la mostró entre risas.
Ella no dijo nada.
Solo apretó los labios.
Como si ya estuviera acostumbrada.
Pero lo que más me dolió no fue eso.
Fue ver que una profesora pasó justo en ese momento.
La miró.
Miró a los otros.
Y siguió caminando como si nada.
Como si mi hija fuera invisible.
Después escribí al colegio.
Les conté lo que ella me había insinuado.
Que en el aula le escondían los cuadernos.
Que en los pasillos le ponían sobrenombres.
Que en el grupo de WhatsApp se burlaban de sus fotos.
Me respondieron con la típica frase:
—“No se preocupe, son cosas de muchachos. Lo estamos manejando.”
Pero no hicieron nada.
Nada.
Esa tarde, al volver a casa, me preguntó bajito:
—“¿Ya lo pensaste?”
Le respondí que sí.
Y que no tenía que volver más a ese colegio.
No preguntó por qué.
Solo dejó su mochila en la esquina y respiró profundo.
Como quien por fin suelta un peso que llevaba cargando sola.
Ahora estudia en otro lugar.
Ni más grande.
Ni más moderno.
Solo más humano.
Donde la miran a los ojos.
Donde la llaman por su nombre.
Y donde no tiene que hacerse pequeña para no ser molestada.
Porque un niño —o una niña— no pide un cambio de colegio por antojo.
Lo pide cuando ya no puede más.
Y lo más desgarrador no es lo que hacen sus compañeros…
sino lo que no hacen los adultos que se supone debían cuidarla.
Y ojalá esto no fuera tan común.
Ojalá no fuera yo una de tantas madres que aprendió demasiado tarde.
Porque hay algo que nunca se olvida:
el día en que tu hija te pide, casi en susurros,
que la saques del único lugar donde debería sentirse protegida.
Historia anónima
Paraguay no le ganaba a Brasil hacía 16 años en eliminatorias. Paraguay no le ganaba a Argentina hacía 15 años en eliminatorias (de local). Paraguay nunca le había ganado a Perú de visitante. Paraguay no clasificaba al Mundial hacía 15 años.
Simplemente el cazador de utopías.