Recuerdo que cuando me estaba montando en el avión de Panamá a Chile escuche por primera vez y en persona hablar a un chileno; ahí caí en cuenta que estaba a nada de empezar una aventura arrechísima sin mi familia.
Fue la cosa más fuerte, dolorosa y emocionante de toda mi vida.
Ojalá Dios me dé vida y salud para poder contarle todo esto a mis nietos y que la realidad de nuestro país sea tan buena que me digan "Abuela tú si inventas vainas"
Parece que las tanquetas solo sirven para pasarle por encima a estudiantes, el motor no les da para jalar escombros.
Y lo militares solo están capacitados para traficar droga, la de ayudar en la zona del desastre no se les ocurrió.
El temblor recordó nuestra fragilidad. Un país sin preparación, sin servicios de emergencia y sin educación preventiva. El legado del chavismo es la destrucción total de nuestra capacidad de respuesta. Ante la muerte, no hay colores: todas las calaveras son blancas.