Una vez me dijeron: “cuando no pones límites, acabas enfadada contigo, no con los demás”, y ahí empecé a ver cuántas veces me fallé por no querer incomodar a nadie.
El amor no se reduce al abrazo, ni al deseo, ni al intercambio de palabras, sino a dejar al otro con su propia voz.
Amar no es coincidir. Es soportar que el otro no sea respuesta, que no cierre, que no confirme.
Quizá por eso amar no es poseer ni completar, sino consentir la alteridad y no sofocarla.
Las personas hacen ejercicio, comen bien, etc pensando en la salud. Pero hay una cosa, una que es la más importante de todas, tener una tribu saludable. Un lugar donde somos amados. No una pareja ni una familia tipo, sino un grupo de pertenencia. Si ven el documental de las zonas azules hablan de esto. La evidencia sobre la importancia de la grupalidad y las rutinas con esa grupalidad, de la conversación cara a cara, de los abrazos por día, del afecto, como responsables de la salud a largo plazo son importantísimos. En lo personal también creo que es algo revolucionario a lo que se pide en esta época. Entiendo que hay personas que le huyen a esto, y que les gusta el aislamiento, pero lo que nos ha hecho sobrevivir siempre, ha sido la tribu.
El amor se siente, se hace, se inventa… Acontece/
No hay receta. Cada quien lo cocina distinto desde su historia, su deseo y sus imposibilidades. Lo armamos con lo que tenemos y también con lo que nos falta.
pensar que hay personas a las que todo les resulta muy fácil y despues uno tiene que sentarse 40 minutos todas las semanas para decirle a alguien escuchame necesito que me ayudes a lograr que todo sea menos complejo
No deja de sorprenderme no solo la necesidad de opinar sino la capacidad de tener opinión automática de todo. Se puede no tener opinión. Yo, de hecho, no tengo ni idea de cuál es mi opinión. Ni tampoco me importa. Realmente no sé nada de esa gente como para poder opinar.