“En la Argentina no te baja la mirada ni el muchacho que vende estampitas en el semáforo”, me dijo un vez un europeo que estaba de viaje por Latinoamérica. Eso que algunos llaman soberbia es dignidad, legado del “naides es más que naides” artiguista.
-¿Porqué te gusta tanto involucrarte con las cosas? ¿porque te metiste con el tema del Norte y Sur en Italia? Es mucho más fácil ir, jugar, agarrar tu plata, disfrutar tu fama e irte a dormir.
-Porque no sería plata bien ganada.
(1999, entrevistado por @valeriamazza para Versus).
Qué atrevidos estos argentinos. Un país periférico le quiere disputar la construcción de sentido a las potencias imperiales. Que atrevidos con su cabeza siempre en alto. Con su economía siempre destrozada instalan su música y su cine. Con lo mal que hablan español hicieron de su literatura un género universal. Que atrevidos. Pobres y sin academias dominan el mejor y más lucrativo deporte del mundo. Que atrevidos. Con su educación pública, libre y gratuita. Hasta dejan estudiar a los inmigrantes. Y atenderse en sus hospitales. Que atrevidos. Terrible dictadura y ahora son vanguardia de derechos humanos. Tienen a Milei pero no pudo con la política de género. Que atrevidos. Pelean mano a mano con el país imperial en lugar de refugiarse en la cálida sumisión como hacen los mexicanos, que más de 500 años después siguen pidiendo por favor, déjenos entrar, déjenos ser ustedes.
Que atrevidos estos argentinos. Se siguen negando a bajar la cabeza. Cabeza fueron de la iglesia católica en el mundo. Pero también tuvieron a uno que jugaba al fútbol y el mundo lo veneró como a un díos en la tierra. Y otro que liberó a una isla pero revolucionó al mundo. Y otro más que cruzó una cordillera enfermo y en camilla para liberar un continente. Que atrevidos. Estos días, en el partido más importante del torneo más importante mostraron un bandera anti imperial en el corazón del imperio.
Y un himno que dice que juran con gloria a morir.
Serán atrevidos estos argentinos.
Nos va a llevar un tiempo, porque perder una final duele, y al dolor hay que darle su lugar. Pero un día nos vamos a despertar y nos vamos a acordar, sobre todo, de las cosas increíbles que hizo Messi en su atardecer, y de lo que sufrimos con Cabo Verde, y de cómo resucitamos en 12 minutos en octavos, y de los goles de Julián y Lautaro contra Suiza, y de cómo se lo dimos vuelta a los ingleses en la semifinal. Y vamos a darnos cuenta de que hicimos un Mundial increíble, y todo mientras teníamos que bancarnos a un montón de imbéciles que hablaron hasta por los codos, imbéciles que no tienen ni idea de fútbol ni de nuestro modo de ser y de actuar, tejiendo teorías conspirativas que nos indignan, pero en el fondo deberían causarnos gracia.
Los más grandes ya lo vivimos en Italia 90: hay Mundiales que no te dejan una estrella más en el pecho, pero alimentan tu Historia.
Así que gracias, Selección Argentina. Un abrazo grande y gracias por todo.
Miguel Galarza, padre del joven José Luis Galarza, veterano de guerra caído en Malvinas. 15 de julio de 2026, al finalizar el partido se acercó al monolito en homenaje a su hijo 🥹. Duggan, partido de San Antonio de Areco, Buenos Aires, Argentina.
Valdano: “Sencillamente, los pueblos no construyen sus mitos con criterios jurídicos. Los construyen con emociones. Si no, Aquiles sería un asesino, Ulises un mentiroso y el Cid un mercenario.”
Miguel Galarza fue hasta la estatua de su hijo, José Luis Galarza, héroe caído en la Guerra de Malvinas, para celebrar el triunfo agónico argentino ante Inglaterra.
Es solo fútbol, dicen. ❤️🇦🇷
"Esta bandera la recuperé del campo de batalla. Nunca me tocó ser abanderado en la escuela. Mamá siempre me dijo que sería un orgullo tener un hijo abanderado. Al encontrarla, escuché las palabras de mamá. No seré abanderado, pero soy su guardián"
También es por ellos 🇦🇷
Ahora les toca ponerse del lado del país más colonialista e invasor de la historia. A ustedes, los dueños de la moral y el buen gusto. Vayan, nomás. Acá tenemos la Virgen de Luján, los paraguayos, bangladesíes y algunos ecuatorianos. No necesitamos nada más.
Estoy tratando de decirte que me desespero de esperarte
Que me sigo mordiendo noche y día las uñas del rencor
Que te sigo debiendo todavía una canción de amor
Esperar, chequear, confirmar.
Esperar, chequear, confirmar.
Esperar, chequear, confirmar.
Así 3 veces o hasta 5 si la información es muy sensible.
Pero está lleno de imbéciles con micrófono o teclado que corren detrás de ser el campeón del más imbécil de la primicia.