El mejor estado en el que puedes estar es en paz. Tener tranquilidad es tenerlo todo: dormir con la conciencia tranquila, vivir sin forzar nada y disfrutar de la calma que tanto cuesta encontrar.
Mi momento más maduro ha sido aprender a amar el desapego. Si alguien me acompaña, está bien, si no, también. Si alguien quiere hablar conmigo, lo valoro, si no, lo respeto. Cero apegos, mucho amor para quienes me rodean, pero sin expectativas ni obligaciones.
El domingo de novios comienza el viernes en la noche con vinos, el sábado de pelis, domingo de dormir abrazados y termina el lunes de volver al trabajo.