Se agranda aún más el Mundial 2026 que hizo Lionel Messi, teniendo a su padre en una situación muy delicada y soportando una campaña anti Argentina histórica. No tenía que demostrar absolutamente nada, no tenía obligación de jugarlo. Sin embargo, eligió regalarnos otro momento más.
Si el precio de haber tenido los huevos de mostrar esta bandera, mojando la oreja a la FIFA, a Trump y a Milei, fue haber perdido la Copa del Mundo, entonces que se metan la Copa en el OGT, porque la gloria es Argentina, y las Malvinas también.