Me parece una locura que cualquier persona se ponga a hacer planes de entrenamientos personalizados; y ni hablar de planes alimenticios por personas que no son nutricionistas.
LOS RESIDENTES DEL HOSPITAL DE CLÍNICAS APOYAMOS Y NOS SOLIDARIZAMOS CON NUESTROS COMPAÑEROS DEL CHPR
Lejos están nuestras condiciones de trabajo de permitirnos adoptar un estilo de vida que, nos han enseñado, es saludable 👇🏼
Las condiciones de trabajo de los/las residentes como de cualquier otro trabajador/a deben ser dignas y respetadas, y no tomarlas como que son de favor o gracias a la bondad de una institución de aceptar trabajar con la otra. (+)
Casi 150 residentes de otros servicios apoyando a los residentes de pediatría. El SMU seguirá respaldando, representando y buscando un acuerdo. Es el camino. Unidos y solidarios.
3) en su lugar, tras el dolor por erupción dentaria, utilizar mordiscos fríos (no congelados), masajear la encía del bebé con dedal, o en caso de mucho dolor, utilizar aines.
LOS COLLARES DE ÁMBAR NO SON SEGUROS EN LACTANTES Y NIÑOS PEQUEÑOS:
1) Las consecuencias de su uso pueden ir desde lesiones e infecciones en encías hasta estrangulamiento y obstrucción de vía aérea superior por las cuentas de los collares.
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Esta carta, profundamente conmovedora y dolorosa, deja al descubierto una realidad que no debería pasar desapercibida: el precio altísimo que pagan quienes dedican su vida a cuidar la salud y bienestar de otros, particularmente los jóvenes médicos residentes o postgrados. La muerte de Eliane Chebi, residente de pediatría, es un recordatorio brutal de cómo las condiciones laborales inhumanas pueden llevar a la tragedia, de cómo aquellos que son llamados a salvar vidas pueden verse aplastados por un sistema que, irónicamente, se supone que debe protegerlas.
¿Quién cuida al cuidador? La pregunta resuena con una urgencia insoportable. En cada sistema de salud, pero particularmente en los contextos con recursos limitados, se suele exigir demasiado a los médicos jóvenes: extensas jornadas de trabajo, cargas desmesuradas, privación de sueño, y un estrés que mina la salud física y mental. ¿Hasta cuándo puede continuar esta explotación sin consecuencias? Cada muerte o colapso, cada renuncia de un profesional por agotamiento o desesperanza, es un fallo del sistema entero.
El médico joven es el recurso más valioso para el presente y el futuro de cualquier sistema de salud. Sus conocimientos frescos, dedicación y pasión son el motor del cambio y la esperanza de progreso. Pero no se puede esperar que sean héroes sin descanso, sin apoyo, sin condiciones mínimas de respeto y humanidad. Esta carta nos obliga a detenernos y reflexionar: ¿qué papel estamos jugando como sociedad para cuidar a quienes cuidan de nosotros?
Durante generaciones el Ministerio de Salud Pública (MSP), la academia y las autoridades políticas han tenido la responsabilidad de crear condiciones justas, humanas y sostenibles para estos profesionales. Desde la academia también tenemos un rol, los espacios de formación deben ser seguros. Los actores políticos, por su parte, deben diseñar políticas públicas que garanticen cupos razonables, rotaciones seguras, turnos humanizados, y apoyo psicológico si se requiere. Y la sociedad, a través de su voz, debe exigir estas condiciones. Porque cada profesional de la salud agotado es un paciente en potencia, cada vida que se pierde por el sistema es un llamado al cambio.
Un sistema que descuida a sus cuidadores es un sistema roto. No podemos darnos el lujo de perder más vidas jóvenes a causa de la desidia. Este problema no es solo de estos profesionales de la salud, es de todos nosotros. Si no cuidamos a quienes dedican su vida a cuidarnos, estamos condenando no solo su bienestar, sino también el nuestro.
Como bien plantea el Dr Cipriani los residentes son MÉDICOS, que en su proceso formativo, asisten a miles de usuarias/os de ASSE día a día.
Hacen mucho más que asistencia médica pues esta población requiere de otro tipo de atención donde deben ayudar a conseguir medicamentos,
La formación de especialistas en medicina y de recursos humanos en salud, en general, debe llevarse a cabo en condiciones óptimas, en un ambiente de aprendizaje saludable, con la supervisión adecuada y garantizando una alta calidad de atención para la población. @MSPUruguay
Dr. Cipriani, @LeoCipriani20 su comentario demuestra una visión limitada del papel que los residentes juegan en nuestro sistema de salud. Considerarlos solo como recurso asistencial barato ignora los sacrificios y el rol fundamental que cumplen en la formación médica de calidad. En nuestro artículo que saldrá en unos dias en la Revista Médica del Uruguay titulado “ Cambiar o resignarse al inexorable deterioro formativo de especialistas” subrayamos que los residentes son futuros especialistas, y su formación requiere no solo de inversión, sino de una estructura de gestión seria y comprometida. Abordar esta realidad con cambios superficiales es no entender la profundidad del problema. Uruguay necesita un programa nacional de residencias que esté a la altura de las exigencias del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) y de las necesidades de salud de nuestra población. Seguir ignorando estos aspectos solo perpetúa un sistema obsoleto que afecta directamente la calidad asistencial y el futuro de la salud en el país.
Lo animo a leer el artículo para entablar un debate al que se pueda sumar con altura. Abajo le dejo copia , el mismo estará disponible on line en la Revista Médica del Uruguay @RevMedUruguay