Hoy en #COPEI celebramos 80 años de nuestra fundación. Dios ha querido que este aniversario coincida con el umbral de una nueva etapa política tras el inicio del fin de la Narcodictadura el pasado 3 de enero. Con la libertad de nuestros presos políticos y el desmontaje de la dictadura, Venezuela recibe su mejor regalo.
Como militante desde los 18 años, les hablo con orgullo: resistimos la tormenta. Mientras algunos secuestraron nuestras siglas, la verdadera familia democristiana se mantuvo firme en su fe. Hoy, el mejor homenaje a nuestros fundadores es el Reencuentro Nacional. Es hora de recuperar nuestro partido para que sea factor de estabilidad en la nueva democracia mediante tres pilares:
• Rescate de principios humanistas y cristianos.
• Relegitimación de autoridades: Tras más 12 años sin elecciones internas el partido debe regresar a sus auténticos dueños; su militancia, la que nunca se doblegó ni coqueteó con la narcodictadura haciéndose llamar "Oposición".
• Modernización: Una base revitalizada para los retos de la reconstrucción.
Cómo saben, la persecución de la Narcodictadura nos forzó al exilio, pero la distancia no impide que mi corazón siga allí. Muy pronto volveré a estar con ustedes, hermanos de lucha. Al cumplirse 80 años de historia, la Democracia Cristiana se confirma como parte de la reserva moral necesaria para reconstruir nuestra nación y hacer a Venezuela grande otra vez. 💚🇻🇪 #13Enero
El cuento del “petróleo” ya cansa. Es ignorancia y resentimiento puro disfrazado del absurdo “antiimperialismo”.
EE. UU. consume 20 millones de barriles diarios y produce 13 millones: es el mayor productor de petróleo del mundo gracias al shale oil y al fracking desde la década de 2010.
EE. UU. importa petróleo de México, Colombia y Brasil, todos gobiernos “progresistas”, y a nadie se le ocurre llamarlos vendepatria por comerciar con los americanos.
La demanda energética de EE. UU. está cubierta desde hace años. No estamos en 1970 y Las venas abiertas de América Latina hoy es folclore ideológico, no análisis económico.
Venezuela no produce ni 1 millón de bpd. Las “reservas” no valen nada bajo tierra. Sin inversión, tecnología y capital extranjero no existe petróleo, solo propaganda.
Nuestra industria petrolera nació con capital y conocimiento estadounidense, nuestro mayor socio histórico.
Lo demás es complejo de inferioridad y resentimiento. Si queremos producir, crecer y salir del foso, Venezuela debe abrirse al mundo, comerciar sin complejos y retomar relaciones normales con EE. UU. y los mercados internacionales.
Al final, esto beneficiará a todos los venezolanos. Los únicos perjudicados serán los chulos de siempre, 26 años saqueando el país, viviendo del petróleo que dicen “defender” mientras destruyeron la industria y nos condenaron a la miseria.