Estábamos a la deriva. Apareciste. Le devolviste la identidad a la Selección Argentina. Trabajo, perfil bajo, humildad y valores claros. En la victoria y en la derrota, jugando bien o jugando mal, siempre al frente. Gracias, Scaloni. Sos eterno en el pueblo argentino.
Nos acostumbramos a ver algo extraordinario, y él se acostumbró a ser extraordinario. Cuando la cosa se complica, absolutamente todos pensamos lo mismo: “Vamos, Leo, una vez más”. E increíblemente, una vez más, aparece. No sé qué es el fútbol sin Messi y tampoco quiero saberlo.
Lo de estos dos tangueros, MAMÁ. Lo que se dice GUAPEZA para jugar al balompié.
Pícaros. Atrevidos. Birmingham y Londres corrieron al ritmo de San Justo y San Martín.
Fenómenos de época.
Dimensionemos lo que es este abrazo en pleno partido decisivo de la Copa del Mundo, por favor.
¿Cómo explicarles que un futbolista de 41 años que ya no tiene absolutamente nada que demostrar sigue siendo el máximo referente de su país en una Copa del Mundo? ¿Cómo explicarles que un jugador de 40 años que se convirtió en el mediocampista más consistente de toda la historia sigue jugando en el torneo más grande que existe? Simplemente no hubo, no hay y jamás habrá nadie como Cristiano Ronaldo y Luka Modric.
La reacción del árbitro al ver ese abrazo lo dice absolutamente todo. Esa sonrisa representa al planeta entero.
Gracias por tantos años de grandeza, leyendas.
IMPOSIBLE NO EMOCIONARSE.