Lloré sola, dormí sola, me desahogué sola, me calmé los ataques de ansiedad sola, me sentí sola, me aconsejé sola, comí sola, paso tiempo sola. Nadie vivió mi vida, ni lloró mis lágrimas, entonces nadie tiene derecho a juzgar mi forma de ser.
Estuve deprimida durante meses, nadie se dio cuenta.
Seguía siendo buena con los demás, incluso sin saber cómo ser buena conmigo misma.
No creo en las excusas para ser mala persona. Todos estamos pasando por cosas.
Recuerda que no puedes controlarlo todo, pero estás haciendo lo mejor que puedes con lo que tienes y eso es lo más valioso.
Hazme caso, soy un Labrador.