Cae la tarde y no pesa. Se oye la respiración, despacio, como si el aire tuviera tiempo de sobra. Un paso lento sobre la tierra todavía tibia, el paisaje que no pide nada, apenas se deja mirar. Alguien saluda a la cara, no solo con la mano, una palabra cruza el aire y se queda un momento antes de perderse. Hay una vibración bajo la piel, apenas un temblor de carne y de órganos que recuerdan lo que es estar vivos, y eso también es luz, aunque no se vea. Nada de esto se puede guardar en una lista. Un reencuentro que sabe a fruta madura, una risa breve, el gesto de mirar sin pedir permiso lo que da gusto mirar. Los minutos no se acumulan, se dejan caer, uno sobre otro, como hojas que todavía tienen color antes de secarse del todo. Y al cerrar los ojos queda esa tibieza, no solo el recuento de lo hecho sino el peso leve de lo sentido, todavía ahí, como la luz que se queda un rato en la retina después de que el sol ya se fue.
Pensar no ocurre en el vacío. Necesita tiempo, descanso, seguridad, salud, alimentación, un cuerpo que no esté ocupado únicamente en sobrevivir. Hay mucho privilegio en poder detenerse, dudar, leer, elaborar, cambiar de idea.
La vida es difícil. Para estar en paz con uno mismo hay que decir la verdad. Para estar en paz con el prójimo hay que mentir.
– A. Bioy Casares, ‘Descanso de caminantes’, 2001
"Las personas que militan en los movimientos aprenden demasiado pronto a negar a los demás derechos y privilegios que fácilmente se conceden a sí mismos". Wendell Berry, El fuego del fin del mundo
Nietzsche dijo:
«¿Qué es el amor sino permitir que el otro viva, actúe y sienta, de manera diferente o opuesta a la tuya, y aún así alegrarse con ello?».
¿Qué es lo que más necesitan los pobres? Necesitan dejar de ser pobres. ¿Y cómo puede lograrse eso, a escala masiva, excepto mediante una economía que cree mucha más riqueza?
Sin embargo, la izquierda política ha mostrado durante mucho tiempo una notable falta de interés en cómo se crea la riqueza. En lo que a ellos respecta, la riqueza existe de alguna manera y la única cuestión interesante es cómo redistribuirla.