me gusta la teoría de que, después de cada persona que te rompe un poco, la vida se encarga de cruzarte con alguien que te recuerda por qué nunca debiste dejar de creer.
Elige a alguien que, aun con mil cosas encima, te tenga dentro de sus prioridades. Que te incluya en su vida, que se tome unos minutos para saber si estás bien, que pregunte por tu día aunque no hayas salido de casa. Alguien que, sin importar cuán ocupado esté, te haga sentir que importas. Ahí es.