"Entendí que en mi vida merezco todas las cosas buenas. Es por eso que yo no persigo, yo atraigo. Y comprendí que lo que es para mí, tarde o temprano me va a encontrar. Confío en lo que está por suceder".
¿Acabo de comerme una cantidad de comida equivalente a un 50% del peso de mi cuerpo y voy a echarle toda la culpa al síndrome premenstrual? Obviamente sí.
Si te elimino de mis redes sociales, no significa que sea infantil, en realidad significa que ya no sumas nada a mi vida, que ya no me importa saber lo que haces ni necesitas saber lo que yo estoy haciendo.
Hoy un endocrino me ha dicho que si no me da vergüenza pesar lo que peso, y que a qué espero para tener hijos, con 26 años.
Se llama Manuel Algarrada Ruiz, para que jamás se os ocurra ir a su clínica.
Quien se cree muy valiente para provocar el desastre no suele tener el valor de quedarse a ver el resultado o lo ve escondido detrás de otros. Tampoco suele considerarse culpable ni asumir las consecuencias.
Vas creciendo y no es broma que empiezas a valorar hasta lo más sencillo. Una palabra, las risas con tu gente, un abrazo de mamá, que pregunten cómo vas con tus cosas, un perdón, un te quiero. Son cosas demasiado sencillas, pero que te cambian la vida.