🐾✨ FINAL FELIZ ✨🐾
Tras días de angustia después del accidente de Adamuz, por fin podemos decirlo: Ana y Boro ya están juntos🐶❤️
Gracias a los equipos de rescate, voluntarios incansables y a la comunidad de Patas Arriba.
💛LOS ANIMALES TAMBIÉN SON FAMILIA💛
@canalsur
Estamos dejando morir la sanidad pública.
La estamos dejando morir despacio,
sin ruido de sirenas,
sin titulares que duelan lo suficiente.
La dejamos morir en listas de espera eternas,
en consultas de cinco minutos,
en profesionales exhaustos que ya no pueden más
aunque quieran darlo todo.
La sanidad pública no cayó del cielo.
No fue un regalo.
Fue una conquista.
Costó décadas de lucha, de acuerdos, de impuestos compartidos,
de la idea radical de que la salud no es un lujo,
sino un derecho.
Que enfermar no debería significar arruinarse.
Que nacer pobre no debería condenarte a morir antes.
Y sin embargo hoy la tratamos como algo prescindible.
Como si fuera un gasto molesto
y no una inversión en dignidad.
Yo llevo más de media vida enferma.
He visto la sanidad desde dentro,
desde la camilla, desde la bata abierta por detrás,
desde el miedo antes de una prueba,
desde el alivio cuando alguien te mira a los ojos
y te cree.
Y lo digo claro: así como está ahora, es deplorable.
No por su gente. (Hay de todo, cómo en todos lados)
Nunca por su gente.
Porque hay médicas, enfermeros, auxiliares, celadores, técnicos
que siguen tirando del carro con el cuerpo roto.
Que se saltan descansos.
Que cargan con más pacientes de los que pueden atender dignamente.
Que se van a casa con culpa por no haber llegado a todo.
Gente competente, vocacional, humana…
a la que el sistema está asfixiando.
No es que no quieran.
Es que no les dejan.
Un sistema diseñado para aguantar lo justo,
para parchear en lugar de cuidar,
para empujar a quien puede a la privada
y abandonar a quien no.
Un sistema que normaliza el colapso
y llama “incidencia puntual”
a lo que ya es estructural.
Mientras tanto, los enfermos aprendemos a esperar.
A esperar citas.
Resultados.
Derivaciones.
Respuestas.
A esperar incluso cuando el cuerpo ya no puede esperar más.
Y lo más peligroso de todo
es que nos estamos acostumbrando.
A que funcione mal.
A que duela.
A que falle.
Pero la sanidad pública es uno de los últimos lugares
donde aún somos iguales.
Donde tu cuenta bancaria no debería decidir
si te salvas o no.
Dejarla caer es romper el pacto más básico de una sociedad:
cuidarnos.
Defenderla no es ideología.
Es supervivencia.
Es memoria.
Es respeto a todo lo que costó construirla
y a toda la gente que hoy sigue sosteniéndola con las manos desnudas.
Yo no hablo desde un despacho.
Hablo desde un cuerpo enfermo
que necesita una sanidad pública fuerte para vivir.
Y como yo, millones.
No la dejemos morir.
Porque cuando muera del todo,
no podremos curar
la herida social que quedará.
Noah Higón @GVAsanitat@sanidadgob #EnfermedadesRaras
Por favor, si me pudieran ayudar a conseguir información sobre mi tío, estaba entre los 3 primeros vagones en el Alvia que ha tenido el accidente y no podemos contactar con el. Mi tía está a salvo. Se agradece la difusión
🔴 DIRECTO | Ricardo Chamorro, de 57 años, iba en el Alvia Madrid-Huelva que descarriló la tarde del domingo. Su familia lleva desde entonces tratando de localizarle. “Lo han buscado por todos los hospitales de la ciudad, pero no está en ninguno” https://t.co/eWG81PiP3s
Familia busca a joven de #Lepe desaparecida tras descarrilamiento de tren en #Adamuz. Miriam Alberico, de 27 años, que viajaba sola en el coche 1 del tren #Alvia con dirección a #Huelva. Llevaba pantalón verde de pana.
Teléfono RENFE: 900 10 10 20
Teléfono IRYO: 900 00 14 02
📺TV EN DIRECTO | Ana, una víctima del accidente de tren, cuenta cómo vivió esos momentos: "Había gente que estaba muy mal. Los tenías delante y sabías que se te iban y no podías hacer nada" https://t.co/eWG81PiP3s
🚨‼️Accidente alvia, siguen sin aparecer una Familia de 4 de Huelva, sus nombres son:
-Felix Zamorano
- Pepe zamorano
-Cristina Alvarez
- Pepe zamorano (hijo)
Porfavor mínima cosa que sepais sería de gran ayuda, personas que fuesen en el tren o viesen a estas personas un momento.
Estamos buscando a Miriam Alberico. Iba en uno de los trenes que se han descarrilado en Adamuz (destino Huelva) en el vagón 1. No sabemos nada de ella desde hace mucho tiempo. Por favor, difusión y cualquier noticia contacten.
URGENTE!
Por favor quien este en adamuz y reconozca a este señor que es mi padre que contacte conmigo porfavor
Iba en el alvia Madrid-Huelva que ha chocado
Porfavor difusión!!
Llevamos desde las 21 intentando contactar con mi padre, se llama Andrés Gallardo Vaz, venía en el tren dirección Huelva. Os ruego que si lo veis o sabéis algo sobre el porfavor comunicárselo.
#Adamuz
El padre de dos víctimas del iryo ha pedido que si alguien lo ve por favor que avise. Se llama BORO. Para sus hijas es muy importante. Por desgracia una de ellas está en la UCI embarazada. Obviamente las personas van por delante pero es mucho para ellas. #descarrilamiento#iryo
Gracias @cdelamor_ por hacerme partícipe de la memoria colectiva de este
2025.
Ojalá no olvidemos lo importante.
Más investigación. Más recursos a nuestra sanidad pública.
#EnfermedadesRaras#NadaEsImposible
Hoy es el Día Internacional del Dolor y aunque nunca podré describirlo a la perfección os dejo con este texto que le escribí hace unos años y con estos momentos en donde el dolor cohabitaba conmigo, pero no me ganaba la partida.
Tratamos al dolor como signo intrínseco a la secuela y precuela del vivir. Anudamos nuestros miedos a él, pero también nuestras pequeñas victorias. Somos sus pequeños vástagos marcados ya de por vida con una vida que vivir. Ungimos de culpabilidad lasciva a todo aquel que jamás ha hablado del dolor infundado. Le cantamos nanas al oído, y lo mecemos en la cuna del naufragio.
Dolor, perro fiel que jamás abandona.
Dolor, compañero de viaje, de despegue y aterrizaje.
Dolor mudo que nos hace convertirnos en ventrílocuos de su propio devenir, implacable como el muro de Berlín antes de su caída, y con fisuras cuándo por fin era posible la huída. Dolor que inspira, dolor como melodía de cualquier sonrisa fingida. Dolor como el tiempo que gira al revés en un reloj de cuco, y que con cierta periodicidad nos susurra al oído que sigue ahí, inamovible. Dolor como epitafio cada 31 de diciembre, y dolor como prólogo del año que vendrá.
Algunos dirán que del dolor se aprende, y puede que esto sea cierto, pero no del todo. Del dolor se aprende, pero las rejas que se forjan alrededor de nuestro templo son jaulas que nos lastran el volar.
Así que no vanagloriéis al dolor. No lo hagáis comercial, ni habléis de él en vano. Tampoco lo subestiméis. El dolor no se ahoga en un vaso de cerveza, ni flota con las dudas que profeso día a día. El dolor cala los huesos y los besos. El dolor pervive más allá del paso del tiempo, nos recuerda que la inmortalidad es algo propio de dioses que no existen, al menos, en mi cabeza.
El dolor vive, late contigo y por ti. El dolor vuelve aunque tú hayas decidido marcharte, porque es alérgico a cualquier adiós. El dolor es impaciente, egoísta y si intentas ignorarlo grita hasta que solo lo oyes a él.
El dolor es compañero de vida, y de juegos en la niñez. Es la tumba que cavamos día a día para que en algún momento podamos descansar. El dolor es la musa de varios poetas, el sin fin de recuerdos que a veces, sí se olvidan, el llanto desconsolado de una vida despidiendo a otra vida, el gemido mudo al que nadie hace caso, pero no olvida. El personal, subjetivo e irreverente castigo que se impone como peaje a cambio de que nuestro sístole y diástole se sigan amando.
Dolor del que nadie habla, pero que es nuestra pareja de hecho sin haber pasado por ningún altar.
Dolor como sinónimo de rabia, dolor hambriento de gritos, de lágrimas y de verdad. Dolor que hay que contar, para reivindicar su existencia en este sociedad. Porque sí, porque el dolor existe, y es compromiso de todos el hacer del mismo un lugar mejor en dónde poder trazar camino.
Dolor, como compromiso solemne con nuestra Sanidad Pública. Dolor como esperanza puesta en todos vosotros, en que algún día nos podías devolver lo no vivido.
Mis ojos cohabitan con el dolor, ¿y los tuyos?
El cine español de luto. Talento generacional, toda una vida por delante. Momento para agradecer poder despertarnos cada mañana y recordar lo corto que es esto de vivir.
Descansa en paz, Verónica Echegui.
Hoy ha fallecido a los 42 años la actriz Verónica Echegui, que intepretó a la Juani. En su última entrevista dijo: "Creo que esta sociedad se ha esforzado mucho en que tengamos miedo a la muerte. Yo, más que miedo a la muerte, tengo miedo a la enfermedad y al sufrimiento". DEP.