Que maravilla que los Celtics hayan traspasado a Brown a Philly. Ahora no odio más a Boston, pero sí mejor. Y ahora puedo disfrutar de bancar a Jaylen agusto. Gracias, Brad!!
Lloro cada vez que veo que un jugador con las capacidades de Simmons está en un equipo de pesca. Defender, capacidad de pase elite, tamaño, nadie puede hacer nada del bueno de Ben, salud mental señores...
Recuerdo que hace un par de años tuve una conversación complicada con Pop. Una mañana, nos estábamos preparando para jugar contra Dallas, y me llamó aparte para decirme que creía que lo mejor para el equipo era que empezara a salir desde el banquillo. Yo le dije: “Sí, claro. Lo que sea mejor para el equipo, lo haré”. Y lo decía de verdad.
Pero también soy humano. Y tenía como 24 años. Si dijera que acepté ese rol desde el primer momento, estaría mintiendo. Había promediado 22 puntos en la NBA. Había ganado una medalla de oro con el Team USA en los Juegos Olímpicos. Así que no lo entendía. No podía asimilarlo. Y al final, no lo llevé bien. Me vine abajo. Dejé que el ruido exterior afectara a mi juego. No mostré mi mejor versión saliendo desde el banquillo durante el resto de esa temporada. Y sabía que era mucho mejor que eso.
Últimamente he estado reflexionando mucho sobre esa parte de mi trayectoria, con la situación en la que estamos ahora.
Volviendo un poco atrás… Cuando fui elegido en el draft en 2019, fue probablemente una de las noches más estresantes de mi vida. Había tenido un gran año en Kentucky y pensaba que saldría sobre el 9 o el 10. En mi cabeza, mi “suelo” era el 15 con Detroit. Lo loco es que ni siquiera hice un entrenamiento con San Antonio. Hablamos un poco por FaceTime, pero sinceramente no pensaba que seguiría disponible en el 19 cuando eligieron los Spurs. Mucho menos en el 29, que fue donde acabé. No sé por qué caí tanto, pero gracias a Dios lo hice, porque acabé en una organización consolidada con veteranos que podían moldearme.
Esa situación podía haber salido de dos maneras. Por suerte, salió bien.
Dejounte también era joven, pero sabía mucho más que yo, y se aseguró de que hiciera todo de la forma correcta. No puedo agradecerle lo suficiente todo lo que ha hecho por mi carrera. Lo mismo con DeMar DeRozan. Esos chicos me acogieron y me guiaron como joven jugador, enseñándome cómo se hacen las cosas. Tenía un grupo de veteranos increíble: LaMarcus Aldridge, Patty Mills, Rudy Gay… todos se esforzaron en que estuviera preparado. Creo que veían lo bueno que podía llegar a ser antes incluso de que yo lo viera. No me dejaron saltarme pasos, y eso fue clave al inicio de mi carrera.
Y sí, avanzando hasta el verano de 2024, empecé a pensar en mis primeros años en San Antonio y en cómo recuperar esa chispa, volver a ser yo. Fue entonces cuando empecé a ver el panorama completo. Teníamos picks. Había señales claras de que estábamos construyendo algo especial, muchas señales positivas.
Pero había una señal negativa.
Yo.
En ese momento, tuve que mirarme al espejo. Y me sentí avergonzado. Odié esa sensación: sentir que había fallado a mis veteranos, y sobre todo a los más jóvenes.
Esta organización creyó en mí desde el primer día, cuando Pop y nuestro GM en ese momento, R.C. Buford, apostaron por un jugador que estaba cayendo en el draft y que ni siquiera había entrenado en sus instalaciones. Tenían un plan, y yo era una pieza importante. Solo necesitaba dejar de ponerme obstáculos a mí mismo. Punto.
Sabía que podía ser el tipo que lucha contra el cambio, que lo convierte en algo personal, que intenta hacerlo todo a su manera (y eso nunca funciona). O podía confiar en el proceso. Y los Spurs nunca me dieron motivos para no confiar. Así que acepté mi rol y di lo mejor de mí cada noche. Hice todo lo necesario para ser la mejor versión de mí mismo. Y creo que esta temporada lo demuestra.
Me siento como en casa aquí. Creo que eso se nota, ¿no? El sombrero vaquero no es una pose. San Antonio va conmigo. Ser un chico de campo forma parte de quien soy. Desde Huntington Prep hasta Oak Hill y Kentucky, siempre he llevado ese rollo conmigo.
Seguro que nunca has oído hablar de Brodnax, Virginia. Cuando digo que vengo de un pueblo pequeño, no hablo de 1.000 personas… hablo de menos de 300. No tenemos ni un semáforo. Ni uno. Allí todo el mundo se conoce. Nadie es un extraño.
Siempre he sido muy cercano a mi familia. Tengo dos hermanos mayores y una hermana pequeña. Mi madre es enfermera y mi padre es camionero. Recuerdo que en verano me iba a trabajar con él en su camión. De niño te sientes altísimo ahí arriba, como si fueras en un Transformer. Pensaba que mi padre era el tipo más guay del mundo. Esos días tranquilos de verano, recorriendo carreteras con las ventanas bajadas… eso no tiene precio.
Ese siempre ha sido mi estilo. Por eso llegar a los Spurs ha sido una bendición. Entras en un ambiente familiar, de hermandad. Es una cultura basada en el desarrollo de los jóvenes. Y eso era justo lo que necesitaba.
Cada temporada he intentado ser mejor que la anterior. Y eso también define a nuestro equipo. Incluso cuando no ganábamos, manteníamos un estándar. Queríamos jugar buen baloncesto. La base siempre estuvo ahí. Y ver pasar por el pabellón a Tim, Manu, Boris Diaw, Tony Parker… por un lado es la historia del club. Es un honor vestir estos colores. Pero también piensas: ¿22 años seguidos en playoffs?
Ser sincero: romper esa racha no sentó bien. Pero algo que me encanta de este grupo es que no maquillamos la realidad. Sabemos cuáles son nuestras expectativas.
También me gusta que este año hemos creado nuestra propia identidad. Para mí, la mejor forma de honrar el legado de los Spurs es coger el testigo y seguir corriendo.
Nuestro equipo es como un rodeo. Cada uno tiene su personalidad, y cuando todo se junta es algo salvaje. Vivimos de esa energía caótica: gritos, risas, bromas todo el tiempo. Y eso en la pista se convierte en algo especial.
Los jóvenes salen con energía, y los veteranos les respaldan. Queremos que cada uno sea él mismo. Cuando llegas a la liga puedes estar nervioso. Estás cumpliendo un sueño y además eres de los más jóvenes. Por eso desde el principio fue: dejad que los rookies sean ellos mismos. Eso crea química.
Y quizá yo soy el que más se beneficia, porque soy el más loco. El que veis gritando soy yo todo el tiempo. Siempre he sido así. Si canto Miley Cyrus en la pista, es porque soy así. Aquí puedo ser yo mismo.
Estar aquí ha sido un viaje del que estoy muy orgulloso. Cuando dejas el ego a un lado y compras algo más grande que tú, pasan cosas especiales. Y si todo el equipo lo hace… nunca sabes hasta dónde puedes llegar.
Para quien necesite oírlo: el desarrollo es un proceso. Lleva tiempo. Hay que insistir, insistir, insistir.
Nosotros lo hicimos. No señalamos a nadie. Seguimos trabajando. Nada pasó de la noche a la mañana. Hubo momentos duros, pero no buscamos atajos. Esa es la clave: darlo todo cada día. No puedes saltarte pasos.
Y este equipo está muy unido. Y es muy bueno.
De hecho, lo decimos sin problema: creemos que somos el mejor equipo de la NBA.
Tenemos al grande, que lo cambia todo en ataque y defensa. Para mí es el MVP, sin discusión. Stephon Castle, uno de los mejores dos vías jóvenes. De’Aaron Fox, liderazgo y calma. Devin Vassell, como un hermano para mí. Julian Champagnie, uno de los mejores tiradores. Harrison Barnes, un veterano clave. Y los rookies con un futuro enorme.
Y nada de esto sería posible sin el cuerpo técnico, el staff, los médicos. Son parte fundamental.
Mirando atrás, todo ha merecido la pena. Cada derrota. Todo el proceso. Y ver ahora el éxito es la confirmación de que los malos momentos no duran para siempre.
Dije que éramos como un rodeo, ¿no? Pues no es para débiles. Tienes que subirte sabiendo que vas a caer. Puede que te arrastres por el barro.
Pero hay que tener el valor de levantarse.
Keldon Johnson para @PlayersTribune
@sanbasket Los Grizzlies van de tipos duros y son unos pardillos. Falta dura a tu estrella en pleno vuelo que acaba con Ja en el vestuario y ni un reproche a Dort, una motivación, una garra. Entregan el partido en ese mismo momento. Son unos sinsangre.
Veo en el metro que poca gente sonríe. De hecho, poca gente va seria, la gente va triste y va enfadada. Hay una epidemía de tristeza e insatisfacción? Yo creo firmemente que sí.
@drafteados Visto lo que ha hecho esta madrugada Lebron James, no se debería ir pensando en buscar una edad de jubilación para evitar este tipo de casos? Lo de este caballero no tiene ningún tipo de sentido para su edad. Con el peso de Doncic nos imaginamos a un LJ fresco en PO, no da miedo?
¿Es cosa mía o entre los memes y que se haya normalizado tanto que LeBron haga barbaridades, se está pasando un poco por alto lo absolutamente increíble que es que esto sea real?