Las inteligencias artificiales no viven una experiencia, no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones ni conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad. Tampoco tienen una conciencia moral: no juzgan el bien y el mal, no captan el sentido último de las situaciones ni asumen el peso de las consecuencias. Pueden imitar, pueden simular pero no conocen lo que producen, porque no residen en el horizonte afectivo, relacional y espiritual en el que el ser humano se hace sabio. #MagnificaHumanitas
Si Jesús viviera hoy, la gente no lo querría. Imagínense, un tipo que defiende a los pobres, que dice que es más fácil que entre un camello por el ojo de una aguja que un rico al reino de los cielos, un man amigo de putas, ladrones y enfermos. Lo matan ya mismo. Como ya pasó.
Usted puede saber excel, inglés, programar, culiar, coquetear, facturar, barrer, trapear, dormir, cocinar, pero si no sabe hacerse el bobo no está preparado para la vida.