Hace tiempo entendí que no puedo cargar con aquello que no está en mi mano cambiar.
Hay cosas que me molestan, que me decepcionan, que me hacen preguntarme por qué algunas personas deciden actuar como actúan o por qué ciertos vínculos terminan siendo lo que son. Antes me desgastaba intentando entenderlo todo, intentando hacer ver las cosas, intentando que los demás abrieran los ojos. Ya no.
He aprendido a priorizar mi paz mental. A no permitir que las malas decisiones, la falta de empatía o la mezquindad ajena me roben una energía que necesito para mí. Porque, al final, la gente va a seguir haciendo lo que quiera. Va a seguir viviendo en su mundo, acertando o equivocándose, con o sin tus consejos.
Y yo ya no quiero perder tiempo intentando enseñar a nadie cómo ser mejor persona ni convencer a quien no tiene el más mínimo interés en escuchar.
Prefiero vivir mi propia batalla. Preocuparme por mis cosas, por pequeñas que puedan parecerle a los demás. Publicar lo que pienso, compartir lo que me nace, escribir mis reflexiones porque me gusta hacerlo, no porque espere cambiar la opinión de nadie ni lanzar indirectas.
Hay una paz enorme en aceptar que no todo depende de ti.
Francia tardó 70 minutos para meterle un gol a Paraguay, de penal. Mientras tanto, a los 66 minutos de juego contra Marruecos ya le está ganando 2 a 0. Se entiende por qué tanta molestia con Paraguay. Un “equipito sudamericano” es el que más le costó hasta ahora en el Mundial.
La roja a Almirón por taparse la boca, Chipi Vera expulsado por FIFA, Galarza deprimido, Alfaro menospreciando a sus jugadores, le eliminamos a Alemania con Canale, la batalla de Filadelfia con Francia y ahora un Mbappé vs C. Amarilla.
ASÍ SE VUELVE AL MUNDIAL DESPUÉS DE 16 AÑOS.
Você entra no mercado de trabalho achando que vai lidar com profissionais e descobre um monte de adultos que nunca saiu do ensino médio: panelinha, fofoca, disputa de ego, intriga e gente aceitando salário ruim enquanto briga por status que não paga boleto.