Tengo más años votando en elecciones españolas que en elecciones venezolanas y estas que fueron anunciadas para el 29 de noviembre, probablemente sean las más extrañas y particulares que recuerde.
Llegamos con los referentes ideológicos bastante desdibujados. Con partidos que ya no caben demasiado bien en las etiquetas con las que intentamos explicarlos. Hay también grupos pequeños capaces de condicionar grandes decisiones porque así funciona la aritmética parlamentaria española y desde hace años tienen muchísimo ruido en los extremos. Hay un microclientelismo de alianzas regionales y nacionalistas que pueden cambiar las cosas. Es democracia, sí, pero con algunos daños acumulados por los modos de gobierno recientes. También unas cuantas causas políticas y sociales han sido estiradas, deformadas y convertidas en municiones entre bandos al punto de que cuesta reconocer qué discusión había debajo de todo aquello. Una discusión sobre vivienda no es realmente sobre la vivienda. En España siempre hay segundas y terceras intenciones detrás de los debates.
Luego está el desgaste institucional de estos últimos años. La etapa de Pedro Sánchez y el PSOE deja una discusión muy seria sobre los límites que llega a tensar un gobierno con tal de conservar una mayoría parlamentaria, sobre sus alianzas, sobre su relación con distintas instituciones y, además, sobre casos de corrupción que ya no son solamente el intercambio de acusaciones entre partidos, sino que algunos han terminado en condenas y otros siguen recorriendo los tribunales. Todo esto mientras la oposición también carga con su propio equipaje en la materia, mientras cada bando intenta convencernos de que la democracia corre peligro, pero curiosamente solo cuando gobiernan sus adversarios. El sistema español es más robusto de lo que parece y más frágil de lo que parece. Es la dualidad que vivimos.
Tengo, por supuesto, el sesgo profesional y personal de buscar el tema Venezuela debajo de cada piedra. Pero en España ni siquiera hace falta buscar demasiado. Venezuela aparece en investigaciones judiciales, relaciones políticas, negocios, intermediarios, maletines, viejas complicidades y nuevas contradicciones. Aparece además de una manera particularmente incómoda para quienes durante años prefirieron tratar el asunto como una extravagancia de "los venezolanos obsesionados con Venezuela". El nombre del país se vació de contenido en los medios locales y sirve como cliché, como coco y también como chantaje. Sin embargo, actualmente algunos de esos vínculos denunciados por años forman parte de investigaciones españolas y tendrán inevitablemente una traducción política durante la campaña. A ver si ahora en el PSOE están tan desesperados por tener más fotos con Delcy Rodríguez. A ver si alguien se atreve a detallar lo que Repsol o Movistar tienen años haciendo en Venezuela.
Tampoco hay una papeleta sencilla esperando del otro lado del espectro. España tiene problemas reales de migración e integración. No pueden negar que tienen una derecha radical que puede convertir esos problemas en una política identitaria y antimigratoria mucho más amplia, que amenaza el entorno. Así que ni siquiera funciona el cómodo mecanismo de votar simplemente en contra de aquello que a uno le preocupa. Los españoles tendremos que escoger entre paquetes completos, pero con cosas que se quieren, cosas que se toleran y cosas que sería preferible devolver en su cajita para no verlas más.
Eso sea lo más interesante de esta elección. Hay que separar los problemas reales de su representación teatral. Porque España tiene problemas de vivienda, migración, corrupción, calidad institucional, desigualdad territorial, financiación autonómica y convivencia política, sí. Pero sobre esos problemas existe además una gigantesca capa de escenografía. En su debate político hay indignaciones programadas, guerras culturales, vídeos recortados, declaraciones fabricadas para producir el titular siguiente, tertulias que necesitan una pelea diaria sobre cualquier tema y partidos que presentan cada martes de sesión como la batalla final entre la democracia y el apocalipsis.
Insisto. Esto me interesa muchísimo.
Será una campaña especialmente ruidosa, con maquinarias de propaganda funcionando a toda velocidad, medios públicos cuya independencia y pluralismo volverán a ser objeto de disputa, medios privados con líneas editoriales perfectamente reconocibles, algoritmos en redes haciendo de las suyas y una cantidad enorme de gente intentando convertir cualquier incidente de cuarenta segundos en la prueba definitiva de que España se ha salvado o se ha acabado ahora sí definitivamente.
Y todo esto ocurrirá en un país donde los intereses pueden ser hiperlocales, porque toda política lo es, y al mismo tiempo nacionales, europeos e iberoamericanos. Probablemente tendremos varias campañas electorales superpuestas y varias Españas describiéndose simultáneamente como si las demás no existieran.
Nuestro trabajo como votantes será bastante retador. Nos toca descubrir qué parte de todo esto es política, qué parte es propaganda, qué problemas son verdaderos, cuáles son las soluciones posibles y qué cosas son simplemente decorado.
Va a estar divertido.
Qué falló antes y después del terremoto que agravó la tragedia en Venezuela
La devastación del doble sismo en Venezuela no fue solo provocada por la fuerza de la naturaleza. También fue el resultado de malas decisiones y demoras en la respuesta que multiplicaron el desastre, según las afirmaciones de numerosos expertos.
¿Qué ocurrió durante las horas críticas y qué pasó después? Desde los edificios que no resistieron hasta la lenta llegada de maquinaria pesada; desde los equipos de rescate atrapados por la burocracia hasta las comunidades que quedaron solas entre los escombros; desde los errores que costaron vidas hasta la solidaridad de quienes las salvaron.
Este reportaje es la radiografía de un terremoto que puso a prueba a un país entero, de las historias de valor de los que se negaron a rendirse, y de los fallos y las ausencias que definieron.
I'm finally doing it. The google pixel 9 pro was so bad that I'm actually, all these years later, going back to iPhone. Still pop-os desktop (though thinking maybe ubuntu again there) but no more Android. It's just too bad and frankly also John Ternus gives me good vibes.
240 mil millones $ robados de #Venezuela, tambien es un delito de Lesa Humanidad. Ese dinero debería destinarse para atender está emergencia, brindar servicios de rescate, atención médica y reconstrucción de la infraestructura y los servicios públicos afectados. #VenezuelaDuele
Retrasar una mejora salarial urgente y posible hasta una fecha simbólica como el 1 de mayo, sigue una lógica patronal penosa. Hay venezolanos que hoy tampoco pudieron almorzar.
Todavía no han liberado ni siquiera a la mitad de los presos políticos que había en Venezuela el 3 de enero. Por cada una de las excarcelaciones que hemos visto y contado desde enero, hay al menos otra persona más aún en prisión o desaparecida en manos del Estado.
Cantidad de centros de tortura cerrados en Venezuela desde el 3 de enero:
0
Cero
Nada
Eso no le incomoda al "Programa para la Convivencia y la Paz", de los amigos de Delcy Rodríguez. Ni a la "Comisión Especial para el Seguimiento de la Ley de Amnistía", de Jorge Rodríguez.
Me llamo Raymond. Tengo 73 años. Trabajo en el estacionamiento del Hospital St. Joseph. Salario mínimo, chaleco naranja y un silbato que apenas uso. La mayoría de la gente ni siquiera me mira. Solo soy el anciano que hace señas a los autos para que se abran.
Pero lo veo todo.
Como el sedán negro que daba vueltas por el aparcamiento todas las mañanas a las 6 de la mañana durante tres semanas. Un joven al volante, su abuela en el asiento del copiloto. Quimioterapia, pensé. La dejaba en la entrada, se pasaba 20 minutos buscando aparcamiento y se perdía sus citas.
Una mañana, lo detuve. "¿A qué hora mañana?"
"6:15", dijo confundido.
"El espacio A-7 estará vacío. Lo guardaré."
Parpadeó. "¿Tú... tú puedes hacer eso?"
"Ahora puedo", dije.
A la mañana siguiente, me quedé en la A-7, sin moverme mientras los coches daban vueltas furiosos. Cuando su sedán se detuvo, me moví. Bajó la ventanilla, sin palabras. "¿Por qué?"
"Porque te necesita ahí dentro con ella", dije. "No aquí afuera estresándote".
Lloró. Allí mismo, en el estacionamiento.
Se corrió la voz silenciosamente. Un padre con un bebé enfermo me preguntó si podía ayudar. Una mujer visitaba a su esposo moribundo. Empecé a llegar a las 5 de la mañana, libreta en mano, anotando quién necesitaba qué. Los lugares reservados se volvieron sagrados. La gente dejó de tocar la bocina. Esperaron. Porque sabían que alguien más luchaba contra algo más grande que el tráfico.
Pero esto fue lo que lo cambió todo. Un hombre de negocios en un Mercedes me gritó una mañana: "¡No estoy enfermo! ¡Necesito ese lugar para una reunión!".
"Pues camina", dije con calma. "Ese espacio es para alguien cuyas manos tiemblan demasiado como para agarrar el volante".
Salió a toda velocidad, furioso. Pero una mujer que iba detrás de él se bajó del coche y me abrazó. «Mi hijo tiene leucemia», sollozó. «Gracias por recibirnos».
El hospital intentó detenerme. "Problemas de responsabilidad civil", dijeron. Pero entonces las familias empezaron a escribir cartas. Docenas. "Raymond hizo que los peores días fueran soportables". "Nos dio una razón menos para desgarrarnos".
El mes pasado lo hicieron oficial: "Estacionamiento reservado para familias en crisis". Diez plazas, marcadas con letreros azules. Y me pidieron que las gestionara.
¿Pero lo mejor? Un hombre al que ayudé hace dos años, su madre sobrevivió y regresó. Es carpintero. Construyó una pequeña caja de madera y la montó junto a los espacios reservados. ¿Dentro? Estampitas, pañuelos, pastillas de menta y una nota.
"Toma lo que necesites. No estás solo." -Raymond y sus amigos
La gente deja cosas ahora. Barras de granola. Cargadores de teléfono. Ayer, alguien dejó una manta tejida a mano.
Tengo 73 años. Dirijo el tráfico en el estacionamiento de un hospital. Pero he aprendido esto: la sanación no solo ocurre en los quirófanos. A veces empieza en un espacio de estacionamiento. Cuando alguien dice: "Veo tu crisis. Déjame llevar esta pequeña pieza".
Así que presta atención. En la caja del supermercado, en la cola del café, dondequiera que estés. Alguien se está ahogando en las cosas pequeñas mientras lucha contra las grandes.
Sostén una puerta. Guarda un lugar. Carga con el peso que nadie más ve.
No es glamuroso. Pero lo es todo."
Que esta historia llegue a más corazones....
Por cierto, hoy es el Día Internacional Síndrome de Lynch.
El 22 de marzo.
Un síndrome que ya me ha provocado 4 cánceres desde los 29 años.
Qué tal si me ayudáis con un retuit a que se conozca este síndrome y lleguen más ensayos? Gracias mil a todos, siempre.
#sindromedelynch
Hay una pequeña cafetería donde dos personas llegan y se acercan al mostrador.
—Cinco cafés, por favor. Dos para nosotros y tres “colgados”.
Pagaron, tomaron sus dos cafés y se fueron.
Le pregunté al mesero: —¿Qué significa eso de cafés “colgados”?
—Espera y verás.
Entraron más personas.
Dos chicas pidieron un café cada una, pagaron y se fueron.
Luego llegaron tres mujeres y pidieron siete cafés: —Tres para nosotras y cuatro “colgados”.
Yo seguía intrigado… ¿qué significaban esos cafés “colgados”?
Entonces, un hombre con ropa gastada, que parecía no tener hogar, se acercó al mostrador y preguntó con sinceridad:
—¿Tiene algún café “colgado”?
—Sí, señor.
Le sirvieron un café… y entendí todo.
La gente paga por adelantado un café que será servido a alguien que no puede permitirse una bebida caliente.
Esta tradición comenzó en Nápoles.
Increíblemente, se ha extendido por ciudades y pueblos de todo el mundo.
También es posible pedir no solo “cafés colgados”, sino un sándwich o incluso una comida completa a bajo costo.
¿No sería genial que todos empezáramos a hacerlo en las ciudades y pueblos donde vivimos?
Pequeños actos de bondad como este pueden impactar muchas vidas, de formas que ni imaginamos.
Quizá todos deberíamos intentarlo.
Reproduzco en texto mi relato del 9no inning por @1baseballtv:
Se terminó el juego de pelota, victoria victoria la gran victoria venezolana es un hecho. Venezuela es Campeón por primera vez en su historia del Clásico Mundial de Baseball al derrotar a Estados Unidos 3 a 2. Díganlo muy alto y muy duro y con enorme orgullo, que retumbe en todos los rincones del país, Venezuela es el Campeón del Clásico Mundial de Baseball 2026. El deporte que con su magia única nos conmueve, nos eleva, el baseball que nos hace creer y soñar. Los nuevos héroes, los muchachos de Omar López de 2026, en honor a los Héroes del 41. Llámenlo proeza, la nueva proeza del deporte venezolano, acaso la más grande de todas.
Voy a decir algo muy obvio: los jueces o fiscales no pueden justificar su complicidad, encubrimiento o actuaciones —como negar amnistías o violar derechos humanos, por ejemplo el derecho a la defensa— alegando que actuaron por recibir órdenes superiores
HOY pido ayuda y RT x favor. En España ( tal vez en la UE tb ) no está aprobada inmunoterapia como adyuvancia en cáncer de páncreas ( y tengo Síndrome Lynch, donde mejor funciona). Quimio me produjo "shock" Estoy SIN adyuvancia. Necesito ayuda.
@Monica_Garcia_G@sanidadgob
Bueno, se corta la quimio por alergia grave.
Sabéis que en España ( y supongo que en toda la UE) no está aprobada la inmunoterapia en adyuvancia para cáncer de páncreas?
Así es, pq no hay estudios suficientes.
Pero...alguna vez los habrá para páncreas operados Lynch?
B noches.
Sigo recuperándome de shock de quimio. Sigo estando m mal. Ha sido terrible.Fólfirinox ha sido terrible. Todo esto fue terrible.
Pero mi cuerpo respondió otras 3 veces al cáncer. El #lynch necesita+ investigación,ensayos, vacunas, oportunidades.
Ayudadme con RT q ponga #lynch
Los carceleros y los amigos de los carceleros han decidido ignorar a los expertos en leyes para aprobar cosas en la "ley de amnistía" que hacen más daño a las víctimas.