🎵 “Lejos, pero venezolano”
Nace del dolor y la esperanza de millones de venezolanos que emigraron por la dictadura, la pobreza y el hambre.
De España a EE.UU., de Chile a Argentina: la tricolor late en cada rincón del mundo.
Interpretada por el venezolano Michel Carbonell, es un himno de nostalgia, resistencia y esperanza.
El lunes por la mañana, cuando la enfermera revisó las habitaciones del asilo San Gabriel, la cama de la señora Leonor Wysocki estaba vacía.
Tenía 87 años, artrosis en las manos, la vista disminuida y una tarjeta amarilla junto a su nombre que decía “Vigilancia especial: riesgo de desorientación”.
Pero no estaba confundida.
Se había fugado.
No con ayuda, ni por accidente. Lo había planeado con meticulosidad: guardó dinero en el forro del abrigo, copió un mapa a mano y esperó la primera niebla del año para desaparecer sin hacer ruido.
Horas después, la policía la encontró… sentada frente al mar, comiendo helado de limón.
Cuando le preguntaron por qué lo había hecho, dijo:
—Porque aún me acuerdo de quién soy. Y ya nadie más parece hacerlo.
La llevaron de vuelta. El personal del geriátrico, entre el susto y la risa nerviosa, la reprendió con suavidad. Pero Leonor no se arrepintió.
Ese mismo día, su historia se viralizó en redes. Una foto, tomada por un transeúnte, la mostraba con el helado en la mano y los pies metidos en la arena. El pie de foto decía:
“Abuela fugitiva busca su libertad a cucharadas.”
Miles de comentarios la convirtieron en símbolo de algo más grande. No era solo una anciana rebelde. Era el recordatorio de que la vejez no es una jaula, sino una etapa más de la vida. Y no por eso, menos viva.
A los pocos días, una periodista le pidió hacerle una entrevista. Leonor aceptó… solo con una condición:
—Quiero que también hables de las otras. De las que no pueden escaparse. De las que no se han olvidado de sí mismas, pero viven como si ya estuvieran muertas.
La entrevista fue leída por millones.
Contó que había sido costurera, que crió sola a tres hijos, que nadie la visitaba desde hacía años, pero que no se sentía triste.
—Me siento… desdibujada. Como si ya no existiera para nadie. Por eso quise salir. Para recordarme que todavía tengo forma. Que todavía me gusto.
Un mes después, una editorial le propuso escribir un libro con sus memorias. Ella respondió:
—No quiero contar lo que viví. Quiero contar lo que todavía me falta por vivir.
Y lo hizo.
El libro se llamó: “Aún no me fui.”
Tenía capítulos breves, algunos con recuerdos, otros con listas de cosas que quería probar: conducir un coche, besar a alguien sin avisar, aprender a bailar swing, ir a un karaoke y cantar Edith Piaf.
La editorial lo publicó con una advertencia en la tapa:
“Escrito por una fugitiva de sí misma que volvió a encontrarse.”
Leonor falleció tres años después, en su casa, no en un asilo. La cuidaba una joven que había leído su libro y se ofreció como acompañante.
Sobre la mesilla de noche, quedó un helado sin terminar y una libreta abierta con su última frase:
“Morirse no me da miedo. Olvidarme de vivir, sí.”
A veces DIOS se manifiesta así, en una mirada leal, en una compañía silenciosa, en la fuerza de seguir adelante aun lejos de casa. Nos recuerda que no estamos solos, que el amor puede encontrarnos en muchas formas y que siempre hay una luz acompañándonos, incluso en los caminos más difíciles. Ellos son Ángel un chico venezolano en Brasil y su perrita, su única compañía y quien trabaja con él como estatua humana. Cuánto amor en su mirada y cuanta bondad la de Ángel de que aún sin tener mucho nos da tanto ♥️♥️
During the wedding scene of The Godfather (1972), an elderly man takes the microphone and begins to sing a traditional Neapolitan song. This is Gennaro Amato, a renowned Neapolitan comic performer who was one of the great figures of Italian-American stage and recording culture in early 20th-century New York.
The piece he performs is “C’è la luna mezzo mare” or “There’s a Moon in the Middle of the Sea”, a classic Sicilian wedding song. The song is full of meanings and humor. It’s an old folk tune about a mother and daughter discussing possible suitors.
𝘛𝘩𝘦𝘳𝘦’𝘴 𝘢 𝘮𝘰𝘰𝘯 𝘪𝘯 𝘵𝘩𝘦 𝘮𝘪𝘥𝘥𝘭𝘦 𝘰𝘧 𝘵𝘩𝘦 𝘴𝘦𝘢, 𝘮𝘢𝘮𝘢, 𝘐 𝘸𝘢𝘯𝘵 𝘵𝘰 𝘨𝘦𝘵 𝘮𝘢𝘳𝘳𝘪𝘦𝘥,
𝘔𝘺 𝘥𝘢𝘶𝘨𝘩𝘵𝘦𝘳, 𝘸𝘩𝘰 𝘴𝘩𝘰𝘶𝘭𝘥 𝘐 𝘨𝘪𝘷𝘦 𝘺𝘰𝘶 𝘵𝘰? 𝘔𝘢𝘮𝘢, 𝘺𝘰𝘶 𝘥𝘦𝘤𝘪𝘥𝘦.
𝘐𝘧 𝘐 𝘨𝘪𝘷𝘦 𝘺𝘰𝘶 𝘵𝘰 𝘢 𝘴𝘢𝘪𝘭𝘰𝘳, 𝘩𝘦’𝘭𝘭 𝘤𝘰𝘮𝘦 𝘢𝘯𝘥 𝘵𝘩𝘦𝘯 𝘩𝘦’𝘭𝘭 𝘨𝘰.
𝘐𝘧 𝘐 𝘨𝘪𝘷𝘦 𝘺𝘰𝘶 𝘵𝘰 𝘢 𝘱𝘰𝘭𝘪𝘤𝘦𝘮𝘢𝘯, 𝘩𝘦’𝘭𝘭 𝘤𝘰𝘮𝘦 𝘢𝘯𝘥 𝘵𝘩𝘦𝘯 𝘩𝘦’𝘭𝘭 𝘨𝘰.
𝘖𝘩 𝘮𝘢𝘮𝘢, 𝘨𝘪𝘷𝘦 𝘮𝘦 𝘢 𝘩𝘶𝘯𝘥𝘳𝘦𝘥 𝘭𝘪𝘳𝘦,
𝘐 𝘸𝘢𝘯𝘵 𝘵𝘰 𝘨𝘰 𝘵𝘰 𝘈𝘮𝘦𝘳𝘪𝘤𝘢!
𝘖𝘩 𝘮𝘢𝘮𝘢, 𝘨𝘪𝘷𝘦 𝘮𝘦 𝘢 𝘩𝘶𝘯𝘥𝘳𝘦𝘥 𝘭𝘪𝘳𝘦,
𝘐 𝘸𝘢𝘯𝘵 𝘵𝘰 𝘨𝘰 𝘵𝘰 𝘈𝘮𝘦𝘳𝘪𝘤𝘢!
This is a Belgian Malinois K9 officer. Tough on duty, total baby off it. Gets carried like a prince by his handler after a long day protecting the streets. Proof that even elite police dogs need cuddles. What a beautiful bond Pls Leave him a big heart ❤️
Lulú y Benito fueron rescatados de una familia que los maltrataba y los golpeaba si entraban a la casa y por eso ellos temen entrar a su nuevo hogar. Lulú dio el gran paso y le cuenta a Benito que confíe que hay humanos buenos y que no lo van a maltratar 🥹🥹 Lo más bonito que verás hoy. Feliz Navidad 🐾🎄 🎁