Son las 3:30 a.m. del viernes. Empecé ayer jueves a las 7:00 a.m. a limpiar popis, lavar, dar de comer y apapachar a los peluditos del refugio. No he parado. Estoy EXHAUSTO, sin dormir, con las manos llenas de ampollas pero con el corazón lleno. Ahorita no tengo quien me ayude y las jornadas se vuelven eternas y muy pesadas. Pero ellos no pueden esperar. Si lees esto, te pido algo desde el cansancio: no nos dejes solos. Necesitamos manos que ayuden, alimento, o solo que compartas esto para que llegue a alguien que sí pueda. Ellos solo nos tienen a nosotros. Y yo hoy, aunque ya no pueda más, aquí sigo por ellos. 🐾