Cuando dicen que todos deben “ponerse las botas por la patria”, casi nunca hablan de quiénes terminan poniéndoselas. En Colombia, históricamente, el servicio militar ha recaído de manera desproporcionada sobre los jóvenes de los sectores más pobres.
No y no, las niñas y los niños no nacen con deudas, nacen con derechos, y esa es la primera confusión que hay que desmontar de esa frase del futuro ministro de Hacienda.
Además hay un punto de fondo que es constitucional. El artículo primero define a Colombia como un Estado social de derecho, y es el Estado el que existe para garantizarle condiciones dignas al ciudadano, no al revés. Decir que un niño nace debiendo plata invierte esa fórmula y deja al Estado como espectador de su propia obligación.
Un niño o una niña no es un cliente del Estado colombiano, son ciudadanos con derechos, y esa distinción es política, porque cliente es quien paga por un servicio y cambia de proveedor si no le gusta, mientras que ciudadano pertenece a una comunidad que le reconoce derechos y le exige deberes. Mis deudas son con agentes privados, con el banco que me prestó para la casa o para lo que sea, deudas que firmé yo y que respondo yo.
La deuda pública es otra cosa, porque el Estado la sostiene al ser una entidad que no muere y que refinancia a treinta o cuarenta años, mientras un recién nacido apenas empieza, sin cédula ni ninguna relación jurídica con alguna deuda, es más ni siquiera ha alcanzado la ciudadanía en el sentido estricto que exige la propia Constitución.
Yo dizque sacando préstamos, pagando intereses y debiendo tres vidas, cuando en el Banco Interamericano de Desarrollo dan préstamos no reembolsables.
Yo si soy una loca...
La frivolozación de la eutanasia no es libertad.
La eutanasia, cuando hay cura posible, es indigna para toda la humanidad, como la eugenesia.
Impresiona tanto silencio frente al “Si sufres, te matamos con mucho gusto, en vez de tratar de curarte”.
Esto amenaza la vida de todas.
Un padre que intenta que su hija viva no es un secuestrador. Es un padre normal ejerciendo como padre. Una madre que no lo hace, está rota como madre y una periodista como @luzsmellado que publica una barbaridad tan dañina e inmoral como que el suicidio es un derecho y lo hace sabiendo la influencia del medio en el que escribe, debería estar entre rejas o, por lo menos, inhabilitada para ejercer su profesión.
Pero vamos al argumento de fondo y dejando a Dios fuera:
"La vida es de uno y acabar con ella es un derecho personalísimo". Esto es individualismo puro que se ha metido hasta atrás en corrientes supuestamente colectivistas, y tiene consecuencias que van mucho más allá de los casos extremos que se usan para venderlo. En Canadá, donde la eutanasia se legalizó en 2016 con las mismas apelaciones a la compasión, en 2023 representó ya el 4,7% de todas las muertes del país, se ofrece a enfermos mentales y hay casos documentados de personas que la solicitaron porque no podían pagar el alquiler. En Bélgica se aplica a menores de edad. Cuando una sociedad acepta que la vida es descartable si el titular decide que no merece la pena, el siguiente paso es que otros decidan por él. No hace falta ser creyente para ver el problema, basta con observar que el derecho a morir se convierte muy rápido en la expectativa de que ciertos enfermos, ancianos o pobres dejen de ser una carga.
Pero vamos más allá y al por qué estas posiciones son monstruosamente criminales cuando afirman que acabar con tu propia vida es un derecho.
Un derecho implica que la sociedad tiene la obligación de garantizarlo y protegerlo. Si el suicidio fuese un derecho, el Estado tendría el deber de facilitarlo, los médicos la obligación de ejecutarlo, y cualquier persona que intentase impedirlo (un padre, un amigo, un desconocido en un puente cuando alguien se va a tirar) estaría violando un derecho fundamental del suicida. Llegaríamos al absurdo de que impedir un suicidio sería un delito.
Ningún ordenamiento jurídico del mundo trata el suicidio como un derecho. Lo que hacen algunos es despenalizarlo (no castigar al que lo intenta), que es algo completamente distinto. No castigar un acto no equivale a consagrarlo como derecho, no castigamos el adulterio pero nadie sostiene que sea un derecho.
Desde el punto de vista materialista el argumento es igual, si acptas que la vida en sociedad genera obligaciones recíprocas (hijos que dependen de ti, padres que te criaron, comunidad que invirtió recursos en tu formación), la decisión de acabar con tu vida no te afecta solo a ti, ni a nivel material ni emocional. El individualismo radical que dice "mi vida es mía y hago con ella lo que quiero" ignora que ningún ser humano existe en el vacío, que el individuo por sí solo no puede existir como sujeto político porque no se entiende fuera una sociedad con la que interactúa de forma inevitable.
Buenos días.
Ayer me pidieron que dijera algo sobre el caso de #Noelia desde la #Bioética. Confieso que su historia me ha conmovido profundamente. La de una joven, hija de padres divorciados con dificultades, de la que se hizo cargo Asuntos Sociales y fue internada en un centro de menores. Allí sufrió una violación grupal y no recibió la atención psicológica ni el acompañamiento humano que necesitaba. Un intento de suicido fallido, queda en silla de ruedas y ahonda en su dolor. Su historia deja al descubierto las grietas más profundas de nuestro sistema: una víctima de un abandono institucional que la dejó completamente sola ante el dolor. Ahora, su petición de ayuda para morir se presenta como un acto de libertad, cuando en realidad expresa la desesperanza de quien nunca fue acogida ni tratada como merecía.
No estamos ante un caso de #eutanasia, sino de #suicidioasistido. Noelia no padece una enfermedad terminal, sino una depresión profunda derivada de un trauma no sanado. Aun así, la ley permite abrir esa puerta sin distinguir entre un sufrimiento físico irreversible y un sufrimiento psicológico que puede tratarse y aliviarse. Es una falla gravísima que sienta un precedente: una norma que hoy se aplica a quienes podrían recuperar su vida si recibieran la ayuda, la terapia y el acompañamiento adecuados.
La vida de Noelia es valiosa, aunque ella no lo perciba ni lo vea. La #dignidad humana no depende del sufrimiento ni de la autonomía entendida como autosuficiencia. Nace del valor único de cada persona, de su necesidad de vínculos, cuidado y amor. Sin embargo, la ley, en lugar de ofrecer compasión real, termina legitimando la renuncia a la vida de quienes más necesitan apoyo y esperanza.
Noelia no necesita que el Estado le ofrezca la muerte, necesita que alguien le devuelva el sentido, la ayuda y la posibilidad de sanar. A mi juicio, lo que está ocurriendo con ella no es un gesto de libertad, sino el reflejo de un profundo fracaso colectivo. Cuando la vida duele, lo verdaderamente humano es cuidar, acompañar y sostener, no matar.
Me duele una sociedad que sólo sabe ofrecer esta salida a una joven de 25 años, adulta y consciente, pero con heridas aún abiertas y profundas. Siento una enorme compasión por Noelia, una compasión que debería traducirse en presencia, acompañamiento y cuidado, no en la autorización para morir. Que el Estado contemple el suicidio asistido para una persona tan joven me parece un error gravísimo y, sobre todo, una derrota moral. Sí, la ley de eutanasia lo permite y Estrasburgo ampara su decisión, pero no todo lo que es legal es necesariamente ético ni verdaderamente humano.
Estas palabras no servirán de nada.
Todo mi afecto para ella y su familia en estos momentos tan duros.
La depresión te apaga, la ansiedad te acelera, y las dos juntas te meten en un ciclo del que no hay salida. Nadie lo ve, nadie lo entiende, pero todos tienen opinión.
Te costó levantarte, te costó tener ganas, te costó querer y te costó poder, pero ahí vas, todos los días, disimulando, tratando de que nadie se entere de la batalla qué hay en tu cabeza.
🤘🔥 Recordamos ‘Hijos del sur’, uno de los himnos más poderosos de @krakenTitanOfi, una canción que trasciende generaciones y se convierte en bandera de identidad latinoamericana gracias a su fuerza lírica. Este clásico del metal colombiano también nos recuerda la conexión cultural que compartimos como región, uniendo voces bajo un mismo espíritu de resistencia.
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#Kraken #HijosDelSur #MetalColombiano #RockLatino
¿Vamos a lo importante? Gisele Pelicot cuenta su historia de abuso en un libro recién editado. Porque cree que la vergüenza no debe ser de ella, sino de todos los hombres que la violaron. Uno de los casos más brutales del último tiempo. No olvidar. La memoria debe ser obstinada.