Me miró, sonrió y deslizó sus dedos en mi boca. Su experiencia se notaba en cada caricia. De inmediato, el sofá fue testigo del polvo más salvaje e intenso. Amo a las MUJERES que disfrutan el sexo y son provocativas cuando quieren: sin actuar así siempre, solo cuando lo desean.
No quería que la penetrara, estaba casada, y eso la hacía sentirse culpable. La hice un “clittage” que nace como una combinación de las palabras “clitoris” y “massage” en inglés. Consiste en masajear el clítoris y la parte exterior de la vagina usando el pene. Sin usar las manos.