Muy complicado jugar un clásico con un planteamiento así, tardaron los cambios, jugamos mucho tiempo sin la posesión de balón y para acabarla el Gato nomas estaba viendo como chingarnos. Ni hablar. Arriba el Atlas!
El precio que pagamos por relacionarnos con la gente equivocada es motivo suficiente para que seamos más estrictos sobre a quien dejamos entrar a nuestras vidas.