A ver cómo lo explico:
- Si pones un límite al alquiler, desaparecen los alquileres.
- Si impides los desahucios a personas vulnerables, las personas vulnerables no pueden alquilar.
- Si subvencionas el alquiler joven, sube el alquiler joven.
- Si alargas las hipotecas para que las cuotas sean asumibles, el precio medio de la vivienda sube.
- Si echar a un okupa cuesta dos años, se reduce el mercado del alquiler, y en consecuencia el precio de lo que queda sube.
- Si estableces zonas tensionadas con limitaciones en las ciudades, se tensiona esa zona y la de al lado.
- Si prohibes el alquiler vacacional, se alquila en negro.
- Si persigues el alquiler en negro, el piso se cierra o se vende, y caro.
- Si le haces imposible al banco ejecutar las hipotecas impagadas, se acaban las hipotecas.
- Si una mayoría social generacional es propietaria, esa mayoría no quiere que la vivienda baje.
Lo que hay que entender es que un mercado no es una máquina con un botoncito que yo enciendo y apago con una norma que ponga en el BOE, no es un problema lineal, es un sistema complejo de millones de agentes que reaccionan a las reglas del sistema y se adaptan. Lo que llamamos "mercado de la vivienda" es en realidad la suma de todas esas reacciones interactuando con las circunstancias y las normas.
Berlín, por ejemplo, congeló los alquileres en 2020 y las viviendas ofertadas cayeron en torno a la mitad en un año. Estocolmo lleva décadas con precios regulados y el tiempo que se tarda en acceder a un piso de alquiler es de 9 años. Cataluña estableció zonas tensionadas y el primer año se firmaron un 17% menos de contratos de alquiler, y desde 2021 la caída es de más de un tercio. La oferta de larga duración se fue al alquiler de temporada, y los que sí consiguen alquilar, lo hacen en pisos tan pequeños y caros que no pueden competir como alquiler vacacional.
Pero, ¿qué ocurre? que arreglarlo es lento, difícil y caro, y la demagogia es baratísima e inmediata. Ponerle un límite a los precios le cuesta cero al político de turno; es un textillo estupendo en un Boletín Oficial un día, le da un montón de titulares en la prensa, se pone el pin de político que se preocupa por la gente, dice que está tratando de ayudar a los jóvenes. Y cuando la medida empeora las cosas, que siempre lo hace, le echa las culpas a la avaricia de los caseros, a los especuladores, o a los fondos buitres; ya tiene un nuevo enemigo al que combatir, y él se convierte en el héroe defensor. Redondo. Perfecto. Divino.
Vamos a arreglar ahora mismo, juntos, por ejemplo, el mercado de la vivienda en Baleares, por poner la lupa en algún sitio difícil. En Ibiza, que me encanta. Hay que hacer dos cosas, y las dos a la vez:
La primera: construir muchísimo con dinero público, como animales, a lo bruto, 20.000 viviendas en diez años, y en dos paquetes. Un paquete para la venta de primera vivienda, para la gente de Baleares que no tiene casa: no para el turista alemán, ni para el que acaba de llegar o quiere una segunda residencia. No. Se venden sólo entre residentes con, por ejemplo, diez años mínimo en la isla, y a precio razonable. Es dinero nuestro, público, y se gasta en nosotros, no en fabricar otro mercado al alza que sólo pueda pagar la pensión de un guiri. Y el otro paquetito es el del alquiler, muchísima vivienda pública en alquiler, para todo el que trabaje en la isla, sólo la puede alquilar el que tenga o venga con un contrato de trabajo, porque la isla vive de servicios y sin camareros, médicos, enfermeros, policías y albañiles el modelo se hunde, y obligas al camarero a dormir en una furgoneta en verano y luego marcharse, que es lo que ya pasa. El que llega alquila a precio razonable, trabaja y contribuye, el que se queda diez años, compra a precio razonable. El que es rico que se compre un ático en Talamanca. Lo público se gasta en quien vive aquí y en quien hace que esto funcione, y en nadie más.
Y la segunda: dejar que lo privado funcione, que es regular bien, no regular más. Bien significa: licencias en meses, no en años, y si el ayuntamiento no contesta, silencio positivo. Alturas, densidad y suelo decididos a nivel de isla, con un cupo de viviendas por municipio máximo, consensuado, para no destruir el entorno, pero también mínimo, que se cumple sí o sí y el alcalde que no lo cumple pierde la competencia: así te cepillas al demagogo local que vive del "aquí no" poniendo el interés de los cuatro que le votan por encima del interés de todos. Luego, reglas estables: la ley del alquiler no se toca cada dos años, porque nadie pone un piso en el mercado ni levanta un bloque sin saber qué norma tendrá cuando termine. Y al propietario que ya tiene una vivienda, la certeza de que si no le pagan o se la ocupan la recupera en una semana, no en años, porque es la única forma de que el pequeño propietario no deje su casa cerrada con un cartel de Securitas y la alquile larga temporada en vez de vacacional. Ni un tope, ni una moratoria, ni una ayuda a la demanda. Lo público garantiza el techo de quien tiene que tener techo, y además, saca a 20.000 familias de pujar en el mercado, bajando el alquiler sin tocar la ley del alquiler. Lo privado es el mercado de verdad, donde va a seguir viviendo la mayoría de la gente, y donde también compran el turista, el alemán y el jipi que viene a abrazar árboles. Si lo privado funciona, la mayoría de los de aquí no pisará lo público en su vida; lo público está para que, mientras tanto, nadie duerma en una furgoneta porque no puede pagar 1200€ de alquiler.
Nada de esto es nuevo ni es mío. Está en los manuales, lo hizo Tokio y lo lleva haciendo Auckland diez años con la densificación. No hay debate técnico sobre cómo se arregla el probelma de la vivienda, se sabe perfectamente, como no hay debate médico sobre cómo se trata una gripe; lo que hay es un debate político sobre si compensa arreglarla, y la respuesta de la política española, hasta ahora, ha sido que no compensa. Porque arreglarla es un arquitecto, una grúa, un plano y diez años de callarse, emplear bien el dinero público y ponerse a currar, y eso no da votos, amigo. Cuestión de incentivos en democracia, pero ese es otro tema.
The world's tallest dam isn't in China, the United States, Russia, or even South America. It isn't made out of concrete, it had no plans approved for construction, yet it holds back a huge volume of water.
In fact, it wasn't even built by humans.
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"La columnista de 'ABC' se presenta a las primarias de Podemos para las generales tras lograr que la imagen de un gatito abrazando a un pepino tenga más 'me gusta' que la publicación de Montero anunciando su candidatura".
La #opinión de @TatianaAbellan
https://t.co/ZAaVTDrsry
Lean este ¡excelente artículo! Será bueno para ustedes ... o no lo hagan, si pese a creer, tras leerlo, que lo debería ser, encuentran algún impedimento, informe, ajeno a las convicciones imperantes y difícil de describir, a su lectura.
https://t.co/xJI10dwvZK
Los firmantes de este comunicado están en su derecho a pensar que se está cometiendo genocidio en Gaza e incluso a afirmar que quien lo niegue es cómplice de su comisión.
Pero su palabra no es ley: nadie es cómplice de genocidio solo porque ellos lo crean y nadie puede ver limitada su libertad de expresión porque ellos proclamen que ha excedido sus límites. Por ese motivo, no tiene sentido que digan, como dicen, que una institución educativa pública está en su legítimo derecho a excluir a quien, según ellas, ha cometido un delito o excedido los límites de su libertad. En un Estado de derecho, las instituciones educativas no pueden reaccionar limitando los derechos de nadie solo porque otro opine que ha excedido sus límites. Esa reacción solo puede producirse si ese exceso se constata por un tribunal que estudia el caso después de escuchar a todas las partes y que resuelve conforme a las leyes vigentes. Se llama Estado de derecho y es sinónimo de civilización.
Los firmantes de esta carta pueden seguir pensando lo que quieran. Los demás debemos permitir que expongan sus razones e incluso agradecerles que lo hagan: esto nos permite subrayar sus errores y reforzar o revisar nuestras convicciones. Lo que no debemos admitir es que sus planteamientos sean asumidos por ninguna institución solo porque ellas los promueven. En una institución educativa, la discrepancia, por ejemplo, sobre si hay guerra o genocidio, debe resolverse permitiendo que quienes piensan una cosa y la otra expongan y contrasten abiertamente sus argumentos. Una universidad no debe silenciar las opiniones particulares de nadie por mucho que haya otros convencidos de que son erróneas. Una universidad no puede sino promover el debate. Los firmantes son libres para comparecer a ese debate o no hacerlo. Pero no pueden reclamar a las instituciones educativas que impidan que los otros comparezcan.
Y si los firmantes de esta carta aún siguen tentados a reclamar que su palabra es ley, que piensen antes que alguien habrá por ahí convencido de que el contenido de la carta los convierte en cómplices del atentado del 7O o de que sus acusaciones a Ariana Harwicz los hacen responsables de un delito de calumnias. Afortunadamente, esa convicción, por sí sola, no autoriza a quien la proclamase a limitar el derecho de los firmantes a suscribir y difundir su comunicado. Pero ¿de verdad quieren jugar a romper las reglas y a ver quién puede más y logra convertir en ley sus convicciones?
No volvamos a las hogueras, por favor.
¿El reciente desastre en el Himalaya fue causado por el calentamiento global? Un estudio publicado por un influyente grupo afirmó que sí. Pero resultó que sus métodos presentaban graves deficiencias. https://t.co/fysVSTXBhQ
La democracia se nutre del debate abierto de ideas y no de la tutela preventiva de quien se cree en posesión de la verdad. Quienes impiden el debate niegan la democracia. Si las ideas de @ArianaHar son perversas, tras ser expuestas y discutidas en el congreso nadie quedará persuadido por ellas. Es más, es entonces cuando se haría evidente su nocividad. Es así como, en una sociedad abierta, las ideas no respetables se depuran y se ven marginadas y como paralelamente se van generalizando las ideas respetables. Quienes se arrogan el derecho a decidir qué es respetable y qué no son censores que se creen en posesión de la verdad y que pretenden elevar a verdades oficiales sus propias convicciones. Da igual en nombre de qué se haga, sea el dios en el que creo o mi personal concepción de los derechos humanos. Pero no da igual el resultado porque es siempre el mismo: una sociedad totalitaria.
Jamie Paul, el autor de este artículo “A Puritan’s History of the United States”, sostiene que gran parte de las guerras culturales estadounidenses -tanto de derecha como de izquierda- descienden del puritanismo.
El autor argumenta que el puritanismo no fue solo una doctrina religiosa del siglo XVII, sino “la forma más temprana de radicalismo político”. Los puritanos combinaron disciplina colectiva, vigilancia constante de los vecinos (el “call-out culture” original), rechazo de la curiosidad intelectual, ética del trabajo protestante y la misión de construir una “sociedad santa” o “ciudad sobre la colina”. Esa mentalidad -intolerancia, caza de herejes, obsesión por la pureza sexual y moral, y el miedo a que alguien, en algún lugar, esté siendo feliz (cita de H.L. Mencken)- se incrustó en el ADN cultural de Estados Unidos.
Paul traza una línea continua desde los juicios de Salem, las leyes contra el adulterio (letras escarlata), las cruzadas antivicio del siglo XIX, el Comstock Act, la eugenesia progresista, el McCarthyismo y el Lavender Scare, el pánico satánico de los 80, hasta las pánicos morales actuales (groomers, contagio social LGBT, dinámicas de poder, toxic masculinity, etc.).
Tanto la derecha religiosa/MAGA como la izquierda identitaria y woke participan de esta misma compulsión purificadora, a menudo más preocupada por controlar el sexo y el pensamiento ajeno que por vivirlo. El artículo cierra afirmando que el puritanismo es el “ADN cultural” de Estados Unidos: cuando un movimiento entra en la corriente principal, tiende a volverse puritano.
Con respecto al wokismo (o “Great Awokening”) en concreto, Paul lo presenta como la versión secularizada y contemporánea de este linaje puritano, especialmente visible en la izquierda identitaria y en el activismo LGBT más reciente. Algunos puntos:
La Cultura de la Cancelación y la Vigilancia: La cultura de la cancelación es la continuación directa de la “cultura de vigilancia constante” de las comunidades puritanas. Lo que antes era pecar contra Dios ahora es pecar contra la ideología (racismo, cisheteronormatividad, privilegio, etc.). El silencio se convierte en violencia; hay que demostrar activamente la virtud.
La Obsesión por la pureza y el sexo: El artículo empieza precisamente criticando que el movimiento LGBT actual se ha vuelto “asexuado”, ansioso y más preocupado por la identidad y el control social que por el erotismo o la libertad sexual que caracterizaban al activismo gay anterior. Tras el matrimonio igualitario, el movimiento viró hacia un activismo trans más extremo, con lenguaje que “borra a las mujeres” (“personas que paren”), medicalización de menores y tabúes sobre diferencias de edad o “dinámicas de poder”. El autor lo compara explícitamente con el giro de los abolicionistas hacia los movimientos de pureza después de la Guerra Civil y con el intento puritano de “derogar la fisiología”.
Pánicos morales simétricos: Tanto la derecha (“groomers”, leyes anti-drag) como la izquierda woke (contagio social, problematización de relaciones normales) reproducen la misma lógica de pánico moral y caza de brujas.
Universidades y activismo: Las universidades pasaron de defender la libertad de expresión a convertirse en “fábricas de gilipollas maoístas”. El activismo pasó de Woodstock a la cultura de la cancelación.
En resumen, para el autor el wokismo no es una ruptura con la tradición estadounidense, sino su última mutación: un calvinismo sin Dios, donde el pecado original es el privilegio, la redención se logra mediante la confesión pública y la herejía se castiga con la exclusión social. Tanto MAGA como el wokismo serían, según esta lectura, nietos del mismo impulso puritano de convertir Estados Unidos en una comunidad moralmente inmaculada.
https://t.co/k6KnADOW7b
El filósofo Michael Huemer sostiene en esta entrada que los extremistas de izquierdas alimentan, sin quererlo, el extremismo de derechas. Os pongo el párrafo final del artículo:
“Si eres de izquierdas y quieres que más gente se una a la alt-right, adelante: haz alguna locura. Di cosas extremas y totalmente inverosímiles; intenta perjudicar personalmente a quienes no están de acuerdo contigo; llama “nazis” a la gente por cualquier nimiedad. Así podremos seguir polarizando la cultura. El otro bando hará más locuras, que tú podrás usar para avivar la indignación de los tuyos, y así sucesivamente. Los únicos perdedores son las personas normales que quieren que los problemas sociales se resuelvan de verdad.”
https://t.co/CCpXMGwego
No es un "Festival International de Artes Literatura y Humanidades" y no es una Universidad pública en Granada. Las organizadoras dijeron cuánto admiran mis libros, que son todo menos propaganda. Me desprogramaron a último momento. Cedieron a la presión de militantes. Cedieron al terror. Yo quería ir igual aunque hicieran una manifestación, dijeron que sería peligroso. Será un Festival sin disidencia. Qué pena por los estudiantes.
🎸
A Jimmy Hendrix le preguntaron que se sentía ser el mejor guitarrísta del mundo.
Contestó : No lo sé, pregúntenle a Roy Clark.
Roy Linwood Clark fue un músico de Country y actor estadounidense que dejó esta joya grabada un 14 de Febrero de 1975.
Disfruten y compartan.
Una descarga muy recomendable para cualquier economista. Yo ya lo he hecho. Hay muchas entradas que merecen la pena ser leídas (y releídas).
Jesús confiesa que profesionalmente no le mereció la pena escribir. Creo que no es el único que lo piensa, y sin embargo sigue escribiendo.