que sonreír
mientras me despido
deseándole lo mejor
a pesar del dolor
[en un mundo que lamenta los finales y los cuerpos que se desencuentran]
es una revolución.
que sentirme sola
en un café
en un banco
con frío,pero fumando
en el sillón de mi casa
[en un mundo que nos impregna
el miedo a la soledad
en la piel
como un tatuaje
como una quemadura]
es una revolución
en un mundo que te enseña
a esperar al amor
como a la lluvia
en temporada de sequía
en lugar de cerrar los ojos y sentir
que gotea también por dentro,
he descubierto que
quererme
es una revolución