Cuando alguien fallece pasan años y creemos que lo hemos “superado”. Pero entonces llega algo, un olor, un sonido, un lugar, una palabra, y todo estalla. Y entonces eres consciente de que sólo nos acostumbramos a esa falta pero nunca aprendemos a vivir sin ella.
Por cada euro de más del salario mínimo, vota. Por cada bandera LGTBI prohibida, vota. Por cada negación de la violencia machista, vota. Por cada vez que intentaron hacerte sentirte un extraño dentro de tu propio país, VOTA. Porque ellos votan siempre.