Sabes que admiras a una persona porque te gusta cómo es y los valores que la definen. Porque sientes orgullo de compartir la vida con ella y tienes claro que, pase lo que pase, merecerá la pena el tiempo invertido a su lado. Admirar es lo que facilita poder quererse bien. Y, ante todo, que el amor no se rompa
cuando elegís pareja, también elegís rutinas. Elegís si se madruga o se trasnocha, si se vive con calma o con ansiedad, elegís si se conversa o se evade. El amor no es solo conexión, es compartir valores, ritmo y visión. Es elegirse cada día.
Cuando te das cuenta de que los rasgos más atractivos en un hombre son la madurez psicológica, la capacidad para resolver problemas, la inteligencia emocional y su habilidad para brindar apoyo, protección, liderazgo y claridad.
Preocúpate más por tu conciencia que por tu reputación. Tu conciencia es quien realmente eres. Tu reputación es solo lo que otros piensan de ti y lo que piensen de ti no es tu problema.
Hagan lo que hagan, asegúrense de encontrar una buena pareja. Elijan a un hombre emocionalmente inteligente y expresivo. Un hombre que preste atención a los pequeños detalles. Un hombre que sea paciente
Si estáis relacionados de alguna manera con el mundo del autismo entenderéis lo que se siente al ver esto.
Son complicadamente maravillosos, si consigues entrar en su mundo jamás podrás escapar.