🚨Unos apuntes sobre la sentencia de la Audiencia de Badajoz que condena a, entre otros, David Sánchez.
1/ No voy a analizar la sentencia. Quien realmente quiera conocer los hechos probados, sus fundamentos jurídicos y las pruebas valoradas, tiene a su disposición la sentencia completa o las explicaciones de cuentas y profesionales jurídicos serios, a favor y en contra, que la están desglosando. Quien no quiera hacerlo, no lo hará.
2/ Los que, sin haber leído la sentencia, ya hablan de “condena sin pruebas”, de “lawfare” o de “persecución judicial” contra el Gobierno, demuestran exactamente por qué no merece la pena entrar en debates técnicos con ellos. La mayoría ni han leído la sentencia ni tendrían capacidad real para entenderla aunque lo intentaran. Es el mismo relato sincronizado de los últimos años. Si logran que mucha gente crea que los jueces somos enemigos políticos, entonces cualquier futura investigación o condena podrá ser presentada como una persecución política, no como el resultado de aplicar la ley.
3/ La sentencia es el resultado de un proceso con todas las garantías procesales, con acusación y defensa, con valoración razonada de la prueba y con una motivación exhaustiva. Y, además, susceptible de recurso. Eso es lo normal en un Estado democrático. Lo anormal es convertir cada resolución judicial que resulta incómoda en una supuesta operación de “lawfare” o en un ataque coordinado al Gobierno.
4/ Pretender que jueces de toda España -de orígenes, trayectorias y sensibilidades muy distintas- estén orquestando una suerte de conspiración coordinada para derrocar al Gobierno resulta sencillamente ridículo. Tal vez, y sólo tal vez, la explicación sea mucho más sencilla y, para algunos, mucho más incómoda: que la corrupción en el Gobierno y su entorno ha alcanzado un nivel obsceno e insoportable.
5/ Quien quiera creerse el cuento del lawfare, que lo haga. Todo régimen que deriva hacia el autoritarismo necesita tres piezas imprescindibles: opresores que lo impulsen, colaboracionistas activos que lo justifiquen y una masa suficiente, dócil y enfurecida, dispuesta a aplaudir y a señalar al discrepante. Quien quiera formar parte de esa masa, que lo haga. Pero que sepa que lo está haciendo.
Del Anteproyecto de reforma del artículo 43 de la Constitución para reconocer «el derecho de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo» al Proyecto de reforma del artículo 43 para garantizar su carácter prestacional.
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No puedes poner a la víctima en esa posición. Si crees que no has fallado, adelante, haz lo que te dicte tu conciencia. Pero no descargues en ella más esfuerzos, más revisionar, más victimización.
Sobre lo de Venezuela de hoy. Intento dar mi opinión en este contexto tan propicio para las pasiones y los sesgos y prejuicios de todo tipo. Y cuando digo que lo intento, tómenlo al pie de la letra, pues lo primero de todo que me ocurre es que tengo un mar de contradicciones en mi cabeza.
1) El Derecho Internacional, con la ONU a la cabeza, se ha vuelto bastante inútil y disfuncional, y siempre ha tenido un alto componente de injusticia por el hecho de que en el Consejo de Seguridad de la ONU están, como miembros permanentes y con poder de veto, cinco Estados de los que, ahora mismo, como mínimo tres son candidatos fuertes para violar cualquier norma del Derecho internacional: Rusia, China y EEUU. Repárese en que he dicho ahora mismo.
2) La ONU y el Derecho internacional se vienen mostrando muy impotentes ante todo tipo de violaciones muy graves de los derechos humanos más básicos en muchos países. La capacidad de presión mediante sanciones internacionales solo funciona, si acaso, con países muy débiles y vulnerables. En tiempos recientes, véase la casi nula utilidad que han tenido la ONU y el Derecho internacional todo a la hora de sancionar a Rusia por la invasión de Ucrania o de sancionar matanzas brutales que han ocurrido en los últimos años y décadas en países de muy distinta orientación ideológica. Sí, puede que funcione bien frente a Ruanda..., pero poco más. Tristemente. Por supuesto, en lo que tenga de vulneración del Derecho internacional la acción de EEUU en Venezuela hoy, ninguna esperanza de eficacia, ni siquiera simbólica, del Derecho internacional.
3) Entre los fracasos del ordenamiento jurídico internacional se encuentra no solo la escasísima capacidad para difundir y amparar la democracia y el Estado de Derecho, sino también para evitar el surgimiento descarado de tiranías y nuevas dictaduras sanguinarias, como es el caso de Venezuela. Y también es extrema su debilidad para lograr mejoras en las violaciones de derechos humanos absolutamente básicos, como ocurre con los derechos de las mujeres en ciertos países islámicos. Véase lo que hoy mismo está ocurriendo en Irán, ante la mirada indiferente del mundo, de casi todos los Estados (incluida España) y ante la inoperancia completa de la ONU. En resumen, el actual sistema de Derecho internacional está viciado en origen por el poder arbitrario de cinco países, y está fragmentado porque no ha habido capacidad para imponer la democracia, el Estado de Derecho y la protección de los derechos humanos allá donde más falta hacen, y todo ello debido, entre otras cosas, a discursos posmodernos, cínicos, falsamente multiculturales, etc.
4) Lo anterior no quiere decir ni pretendo que diga que ya no merezca la pena o tenga sentido reivindicar el respeto al Derecho internacional. El que hay es un desastre, es incapaz y es injusto, pero su desaparición implicaría calamidades todavía mayores y la vuelta (ya más que probable, al parecer) a escenarios anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Por eso tiene alguna importancia que quienes nos alegramos intensísimamente por el final (si es que lo es) de la asquerosa y ladrona dictadura en Venezuela no dejemos de lamentar o hacer ver que habría sido claramente preferible que la caída de Maduro se hubiera debido a la presión legal de la sociedad internacional y no a una acción de agresión o guerra por parte de EEUU, completamente al margen de la legalidad internacional, creo. Pero aquí vienen las mil paradojas: si no se refunda un Derecho internacional eficaz y justo, las alternativas están podridas: o bien damos por bueno, en aras del respeto a las normas internacionales, que se perpetúen dictaduras sucias y asesinas, o bien damos por bueno que los países más fuertes recurran a la violencia y la guerra para acabar con dictadores... o para otras mil cosas (véase la injustificable guerra de agresión de Rusia contra Ucrania, no menos grave, por supuesto, que lo que EEUU acaba de hacer en Venezuela). La situación tal vez recuerda lo ocurrido cuando se enfrentaban la Alemania nazi y la Rusia estalinista: ganara quien ganara, ganaban los malos.
Y concluyo. En mi opinión, es muy difícil pensar que a las buenas gentes de Venezuela les pueda ocurrir algo peor de lo que les pasó con el chavismo, y más en los tiempos de Maduro, pase lo que pase. Mi padre vivió en la dictadura de Franco y fue joven en la época más dura de la represión y la hambruna, los años cuarenta. Muchas veces le oí decir cómo soñaban él y otros con que después de 1945 EEUU o los aliados invadieran España para acabar con la pesadilla. Ahora bien, también opino otra cosa que no me anima nada: parece probable que con Trump se consume el triste final del modelo de Estado de Derecho que conocimos y del que, en buena medida, EEUU era muestra y guía. Probablemente vamos, también en EEUU hacia nuevos modelos de autoritarismo, uso alegal de la fuerza, concentración de poder dentro del Estado y en las relaciones internacionales, reparto del mundo entre EEUU, China y Rusia. Nada bueno. Así que lo mucho que me alegro hoy por los venezolanos ya lo estoy lamentando por mis hijos o eventuales nietos.
🟡 HEMEROTECA | Sánchez, a Rajoy en 2014: «Usted está asediado por la corrupción. Ni al Congreso ni al Senado se viene a pedir perdón, se viene a rendir cuentas y a asumir responsabilidades».
no está bien hablar de funciones constitucionales cuando existe un claro, conciso y rotundo artículo 134 de la constitución. por seguir mezclando churras con merinas.
Criterio infalible para DISTINGUIR ENTRE CRETINOS DOLOSOS, ALIENADOS INCURABLES Y ARGUMENTANTES DE BUENA FE entre los que opinan sobre temas jurídicos y judiciales con relevancia política evidente.
Es muy sencillo. Revise un poquito el asunto en debate, vea a qué partido o político importante afecta y eche un vistazo a la trayectoria del tribuno de turno. Con todo eso, hágase esta PREGUNTA DECISIVA: SI EL CASO FUERA EXACTAMENTE IGUAL EN LOS HECHOS, pero el concernido fuera una persona de otro partido, de otro gobierno o de otra orientación política, ¿ese apasionado argumentador diría lo mismo u optaría entre sostener exactamente lo contrario o callar como un mudo total?
Si podemos tener la certeza razonable de que no opinaría igual sobre el fondo del caso si los hechos fueran idénticos, pero los afectados fueran de otra cuadra, ya sabe usted que no hay por qué tomarse en serio a tal prosista sicario.
Pero si a usted todavía le quedan ánimos, o después de vomitar, entreténgase pensando esto otro: ¿se trata de un cretino que es totalmente consciente de su indecencia y de que ejerce el oficio que llaman más viejo del mundo o es sencillamente una persona completamente alienada, enajenada, poseída por una peculiar demencia política que no puede controlar porque ha perdido el seso y hasta se amputaría el sexo por el amado líder?
He echado un vistazo hoy a los periódicos españoles, a muchos. Y hoy, concretamente hoy, están llenos de cretinos que se fingen juristas pero que no son más que tristes esbirros, pícaros irredentos o peripatéticos patéticos. A algunos los conozco bien, por cierto, y me consta que tienen una lengua para cada superficie a lamer.
No les sorprenderá que añada que no es mero asunto de este o aquel partido. Es una grave enfermedad moral individual y colectiva. Y no me importa la proporción en que ocurra a cada lado, porque lo importante es que hay que desenmascarar a semejantes cantamañanas, sean de donde sean. Es cuestión de salud púbica.
En otras palabras, sin pensamiento libre y con pensamiento nada más que estabulado perece el Estado de Derecho y se acaba la democracia.
En el súper, una señora bastante mayor me ha pedido que le diga cuál de las leches era la entera.
Que le da vergüenza, pero que ella no sabe leer. Que antes vivía en el pueblo con su marido, y allí se apañaba porque todo el mundo lo sabía y le echaba una mano. Pero que se
Escrito al @justiciagob solicitando un turno de ingreso en las carreras judicial y fiscal, mediante concurso de méritos, específico para #LAJs
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