¿Te imaginas volver a la Isla de Man 11 años después… y ganar?
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Mike Hailwood tenía 38 años y, tras algunas temporadas centrado en las cuatro ruedas, decidió regresar al Tourist Trophy. Lo hizo sobre una Ducati 900 NCR, inferior en potencia a la Honda oficial de Phil Read, que además había rechazado al nueve veces campeón del mundo.
Dos leyendas volvían a enfrentarse. Read envió un telegrama a Hailwood: “Te veré en la Isla de Man… detrás de mí”. A lo que Mike, preparándose a conciencia en Australia, respondió: “Eso será cuando esté a punto de doblarte”. La expectación era máxima. Los ferris hacia la Isla de Man llegaban abarrotados.
Read salió primero. Hailwood, 50 segundos después. Mike the Bike marcó la vuelta más rápida de su carrera en el TT y en la segunda alcanzó a Read. Se emparejaron en Ramsey y se adelantaron en varias ocasiones, para deleite de los aficionados.
Hasta que en la quinta vuelta el motor de la Honda dijo basta. Hailwood se quedó solo delante. Y 360 kilómetros después, cruzó la meta en primera posición. Conquistó la Formula 1 TT, proclamándose campeón del mundo.
Un año más tarde volvería a la Isla para ganar el Senior TT con Suzuki, logrando su decimocuarta y última victoria en la montaña. En marzo de 1981, mientras regresaba con sus hijos de comprar fish and chips, sufrió un accidente de tráfico que acabaría con su vida.
Pero aquel junio del 78, Mike Hailwood escribió una de las grandes epopeyas de la historia del motociclismo y demostró por qué, para muchos de quienes tuvieron la fortuna de verle correr, sigue siendo el mejor piloto de todos los tiempos.
Vídeo editado por Diego Revilla de la Fuente.
@DavideFacchin3 Il tutto nel Paese che produce Ferrari, Lambo, Maserati, Pagani, Alfa Romeo, ecc. Praticamente un disincentivo a comprare auto italiane.
Immagina non esserti goduto il calcio Italiano degli anni 90, quando dominavano tutto e Ronaldo veniva presentato a San Siro da Aldo Baglio travestito da Rolando
The Aquarama is the perfect boat: every detail has a precise purpose, guided by the principle that form follows function.
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Very sad to hear Kiwi Ginger Molloy - #MotoGP runner-up to Agostini in 1970 - has died, aged 88. He was your typical gritty privateer of the time: 90% racing on street circuits, half starved, sleeping under his van, hard as nails, making a quid anyway he could, even doing a bit of race-fixing, just to survive.
Read and take note:
“If I earned some good money we’d have a meal in a restaurant. Otherwise we couldn’t afford that. Breakfast was a couple of cans of baked beans, heated up on the primus stove, and washed down with a cup of tea. Once we only had rolled oats, so we had porridge for breakfast and the leftover porridge was left to go cold, so Claire (Mrs Molloy) made it into porridge fritters for dinner.”
“Assen was something else. There were hot showers, the only riders’ camp in Europe to have them. And good toilets, something that always seemed to be forgotten in other places. And in the morning you were woken by the ring of the milkman’s bell – such luxury to have fresh milk and butter delivered to our doorstep each day, because we didn’t have a fridge.”
Photo: Molloy repositioning the load on his van - somewhere in Spain in 1965