La libertad individual prevalece siempre que el perjuicio derivado no sea inevitable; es decir, no cabe restringir la libertad individual de uno aunque perjudique a otro si este otro, desde su propia libertad, puede evitar el perjuicio, puesto que así prevalecen ambas libertades.
Detesto la sensación de no querer ir a un determinado lugar; cuando llego allí, siempre me siento estúpido al comprobar que hubiera sido mejor quedarme en casa.
No debemos juzgar a las personas por sus ideas, que son diversas; ni por sus opiniones, que son cualesquiera; debemos juzgarlas por sus actos, que son propios.
No importa transgredir la ley, porque la ley se basa en la moral de los ciudadanos, y el verdadero valor reside en actuar según la moral de los hombres.
Las personas no estarán de acuerdo con usted, pero no por ello habría que desanimarse. El objetivo no es convencer, sino mostrar, y que aquellos que puedan se convenzan por sí mismos.