Hubo hasta hace muy poco tiempo una generación entera que nunca había visto a Argentina eliminar a Inglaterra de un Mundial. El 15 de julio de 2026, esa generación fue parte de un episodio que quedará grabado a fuego en la memoria. Es a esa misma generación que hoy le toca perder: por primera vez, el ídolo que se mantuvo en la cima durante dos décadas dijo adiós. Los más grandes lo vivieron con Diego Armando Maradona -de una forma distinta y traumática-, pero hoy también les toca a ellos la despedida de Lionel Andrés Messi de la Selección. Por más que duela pensar que esas vibrantes sensaciones ya no recorrerán el cuerpo y que ahora solo estarán envueltas en el pasado, aprender a perder forma parte del camino.
El Messi más emocional -como si en otras ocasiones hubiera sido menos- afloró en el último tiempo. Lágrimas en medio de su último Mundial por la situación que vivía su padre, los épicos partidos que parecían perdidos, la gambeta como respuesta a todo, el empuje anímico para sacar adelante escenarios desfavorables. Messi y Argentina contra el fútbol máquina, tacticida y soporífero que hoy impera. También contra los prototipos de los nuevos mejores del mundo, más ligados a lo atlético que a la habilidad. Messi como bandera humanista ante el excesivo protagonismo del dataísmo. Le confesó a Juan Pablo Varsky: “No le doy mucha bola a la estadística y, perdón a todos los profes, mucho menos a los GPS. Nunca me importó cuánto corro en un partido o a qué velocidad”. ¿Acaso el Messi 2026 fue más emocionante que el Messi 2022?
Messi no es pillo por sacar una ventajita que sirve más para alimentar el ego propio que otra cosa. Messi es más vivo que todos porque exprime el reglamento al máximo; porque clava un gol de tiro libre cuando el arquero está parado en un palo armando la barrera y, como el árbitro no indicó que debía ejecutarse solo cuando hiciera sonar el silbato, lo aprovecha; porque todo el tiempo escanea el juego y comprende por dónde tiene que atacar, a quién se la tiene que dar, a qué marca debe arrastrar y en qué lugar del arco colocar la pelota para que se le haga imposible agarrarla a quien sea que ha de sufrirlo; porque intuye el momento en el que tiene que bajar su centro de gravedad muchísimo más de lo normal para escabullirse entre los defensores. El último siempre es el mejor. Messi es Neo: el elegido que descubrió la Matrix del fútbol.
Y es que esa inmensidad de conocer cada recoveco de este deporte radica en algo tan simple, noble y puro como el amor al juego. Es el fútbol su lenguaje, su manera de vivir y de comunicarse. Lo reflejó más que nunca en el último Mundial en varios aspectos, pero hay dos para destacar. El primero -y más calculador- es que con un 2 a 0 en contra ante Egipto y quedándose afuera en octavos de final tuvo la capacidad para interpretar que al equipo le estaba costando jugar por adentro. Fue entonces cuando se tiró a la derecha para ejecutar centros desde ahí -el descuento de Cuti Romero-, intentar desbordar o llegar al área por sorpresa porque ya estaba muy cargada -el gol del empate 2 a 2, último en Mundiales-. Lo mismo sucedió contra Inglaterra -el pase a Enzo Fernández y el obsequio a la cabeza de Lautaro Martínez-. La pasión por lo estrictamente táctico y estratégico que sale natural.
El segundo merece párrafo aparte. Messi le contó al mundo que su papá se moría y que por eso intentó, una vez más, llevar a Argentina a lo más alto: “No dejaba de pensar en llegar lo más lejos posible para darte tiempo y que vieras un partido”. El mejor jugador de la historia, herido como nunca antes, habló en su idioma, ese que se pronuncia con la pelota en los pies. Y lo hizo con esa humildad, entereza y resiliencia que lo caracterizan. Agarró su corazón y se lo entregó a su papá primero y a la humanidad después. Dio hasta el último sudor y se agotó. Haberse consagrado campeón en esa Copa del Mundo no hubiera cambiado una letra de esta historia.
Muchos compañeros y entrenadores que compartieron con Messi destacan lo mismo: su liderazgo es a través del juego, no de la palabra. El cuerpo, lo tangible y lo que es visible a los ojos está por encima de lo abstracto que puede significar, por ejemplo, una arenga. La emoción la genera y contagia a través de una gambeta, de una pared, de un tiro al arco, de un caño. Hombre de acción. Si uno quiere entenderlo no tiene que buscar una entrevista, una conferencia o rescatar alguna declaración. Basta con sentarse a mirar cómo danza en la cancha. Ahí se entiende todo. Quizás porque mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar. Aunque vale aquí una pequeña distinción. En 2014 firmó un autógrafo para unos hinchas en Rosario. El papel tenía la imagen de la Copa del Mundo. Él agregó bien arriba: “Prometo traerla”. Y cumplió.
Con un bolígrafo escribió aquel compromiso y con un bolígrafo anunció su despedida definitiva. Messi también como significado de lo artesanal. Pudo haber redactado esa carta con las mil maneras fáciles, resolutivas e inmediatas que ofrece la tecnología. Eligió hacerlo él mismo. Se tomó el tiempo para que el dolor se metiera bien profundo y se hiciera carne con cada letra que impregnaba en el papel. No fue un trámite. Más allá de que haya dejado el país con 12 años y de vivir la mayoría de su vida fuera de Argentina, nunca dejó de ser la representación del potrero, del engaño, de la diversión por jugar, del compromiso por la bandera, de la humildad y el trabajo en las buenas y en las malas, de soportar las críticas y seguir convencido de un sueño. En fin, de lo artesanal.
Cuando perdemos la alegría de jugar y reír, a pesar de lo oscuro que se torne el camino, perdemos todo. Messi nos deja el legado y la responsabilidad de nunca desprendernos de lo lúdico porque es una manera de plantarse y decir que estamos vivos, porque es un camino para no rendirse y porque es la mejor forma de anteponerse a los viles momentos en los que la vida, a veces, intenta extirparnos la esperanza. Por todo eso, Argentina, hay que seguir jugando.
✍️ @ThomiSomoza
Un día prendimos la TV para ver a Lionel Messi meter un gol con la camiseta de Argentina POR ÚLTIMA VEZ y ni siquiera lo sabíamos.
Qué mierda es el paso del tiempo. 💔
Today the USA 🇺🇸 honor the women who fought, sacrificed and paved the way for generations to come. ✊
And we celebrate the women in sport who continue to break barriers, challenge expectations and inspire what comes next.
The fight for equality continues; on and off the court. 💜
🏐 #WomensEqualityDay #BePartOfTheGame #Volleyball
Türkiye 🇹🇷 are the #VNL2026 Women’s Champions, defeating Brazil 🇧🇷 in the Final to lift their second Volleyball Nations League trophy. 🏆🔥
A new chapter in Türkiye’s volleyball history has been written! ✍️
🏐 #BePartOfTheGame#Volleyball#VNLFinals
It is with deep sadness and sorrow that the European Volleyball family has learned that Willner Rivas, his wife Mariangel Pérez, and their young son Theo have passed away due to the earthquake that struck Venezuela.
Our hearts and deepest condolences are with their family, loved ones, and everyone at @cvguaguas .
Rest in peace. 🕊️
#OJOALDATO - México 🇲🇽 ha perdido un partido NO amistoso en el estadio Azteca por tercera vez en su historia, y por primera vez contra un rival externo a la CONCACAF.
1-2 vs Costa Rica 🇨🇷 en 2001
1-2 vs Honduras 🇭🇳 en 2013
2-3 vs Inglaterra 🏴 en 2026
#VNL2026 🇮🇹 Denise Meli, one of Italy’s brightest middles, is ready to bring her speed and timing back for Week 3 of the Women’s #VNL. 👀
🏐 #BePartOfTheGame#Volleyball
#VNL2026: USA LEAD THE WAY 🇺🇸🔥
The USA lead the women’s standings after two weeks, with an impressive 7-1 record. 🤩
From dominant sweeps to one thrilling five-set win, the Americans have set the pace through two weeks of #VNL.
Their run:
🇺🇸 3-0 Ukraine
🇺🇸 0-3 Canada
🇺🇸 3-2 France
🇺🇸 3-0 Germany
🇺🇸 3-0 Dominican Republic
🇺🇸 3-0 Czechia
🇺🇸 3-0 Italy
🇺🇸 3-1 Serbia
📺 Watch the replays on VBTV: https://t.co/vrAnnE8IOL
🏐 #BePartOfTheGame #Volleyball