El régimen manejando mediocre y cruelmente la catástrofe está a punto de generar un estallido social.
La gente está molesta, con toda la razón del mundo, porque la inoperancia se cuenta en vidas.
Starlink Mobile is providing free connectivity to @MovistarVe customers in the La Guaira region, and we are working to provide free service for @DigitelAyuda and @movilnet_ve customers as quickly as possible.
Families, communities and businesses with compatible LTE smartphones can now stay connected through SMS even if terrestrial networks are not available and customer phones will automatically connect to Starlink Mobile. Coverage will work best with a clear view of the sky.
For those impacted by the devastating earthquakes in Venezuela, Starlink is providing free service through July 25 to new and existing customers. We’re also working to rapidly deploy Starlink terminals and restore connectivity to the hardest-hit areas → https://t.co/QDjq988jt0
Jorge Rodríguez regaña a los chavistas por no aplaudir la ley de amnistía.
Ahora tengo serias dudas, no sé si Delcy o Jorge es el empleado del año de la CIA.
Puede no gustarle Donald Trump. Puede rechazar sus políticas, su estilo y su retórica. Eso es legítimo en democracia. Lo que no es legítimo es negar un hecho político concreto: ha sido el único actor con poder real dispuesto a presionar efectivamente al chavismo y a ir más allá de la retórica, como quedó demostrado el 3 de enero, hace exactamente dos semanas. El único, después de años de solicitudes ignoradas. Si hoy ese es el aliado disponible, es porque otros (mucho más aceptables para los detractores de @POTUS) optaron por la indiferencia o, peor aún, por alinearse con la tiranía chavista, como Gustavo Petro o Pedro Sánchez.
Con María Corina Machado ocurre algo similar. Puede no simpatizar con ella, disentir de su ideología o cuestionar sus propuestas. Eso no solo es válido, sino necesario en cualquier democracia futura. El problema surge cuando se niega su potente liderazgo histórico, refrendado en las urnas, y se la somete a una crítica obsesiva y desproporcionada que rara vez se aplica con igual rigor a quienes detentan (o administran) el poder en Venezuela. En ese punto, la crítica deja de ser democrática y pasa a convertirse en oposición a la oposición, un aporte directo a la conservación del statu quo.
No es necesario compartir la visión política de María Corina Machado para comprender el objetivo que ha guiado su trayectoria: la libertad. Un objetivo que no la beneficia a ella, sino al país entero. Esta no es una disputa ideológica convencional; es una lucha existencial. Por eso una líder reconocida internacionalmente estuvo dispuesta a arriesgar su vida para salir del país y usar su capital político (y el símbolo de la medalla de su premio Nobel de la Paz) en favor de la causa colectiva, entendiendo que ningún logro individual tiene sentido sin la liberación nacional.
Puede sentirse incómodo con @MariaCorinaYA o con los aliados de esta lucha. Puede ser crítico, incluso escéptico. Lo que no puede hacer es apostar por el fracaso del movimiento democrático que ella lidera, porque eso equivale a apostar por el fracaso de Venezuela. Y eso, aunque incomode decirlo, hoy significa jugar del lado de la barbarie chavista.
Las "sanciones" por las que tanto llora la izquierda, no impidieron que Maduro depositara 113 toneladas de oro venezolano como reserva personal en Suiza. Sigan defendiendo hampones, muy revolucionario eso.