Pensar que luego de dicho discurso en Davos 2024, los analistas políticos, la política y los periodistas salieron a criticar brutalmente. Nada que debiera sorprender ante el déficit de IQ severo combinado con ignorancia y ceguera ideológica.
¿Reconocerán que otra vez acerté y que ellos erraron fuerte? Lo dudo, carecen de honestidad intelectual, de conocimiento y autocrítica, al margen de la cuestionable calidad humana que muestran a diario.
CIAO!
En 2017, el ministro de Relaciones Exteriores de los Emiratos Árabes hizo una advertencia sobre los islamistas en Europa: “Llegará el día en que veremos surgir de Europa muchos más extremistas radicales y terroristas, debido a la falta de decisiones, al afán de ser políticamente correctos o a la presunción de que los europeos conocen Oriente Medio, conocen el islam y conocen a los demás mucho mejor que nosotros. Lo siento, pero eso es pura ignorancia”.
Es una vergüenza que este señor haya sido presidente de Colombia.
Reconoce sin sonrojarse que su gobierno no dejó obras y pretende engañar incautos diciendo que se “endeudó para pagar deuda” cuando creció 50% la deuda pública colombiana en solo 4 años.
¿Por qué las alocuciones presidenciales ahora consisten en anuncios sobre temas importantes para el país y duran tan poquito?
¿Dónde quedó mi programa de comedia favorita, de 90 minutos por episodio, con menciones inconexas entre el clítoris, cien años de soledad, el fascismo y ad astra?
Traigo buenas noticias.
Esta es la Contrarreforma de la Libertad. Con ella, salvamos el ahorro, la devolución de saldos y el futuro pensional de mi generación.
Es la reforma de #NoConMiAhorro
Le hago entrega formal del articulado a los congresistas que quieran defenderla.
Eso sí, necesitamos radicarla con urgencia. Debe aprobarse antes de abril.
En 1696 el gobierno inglés inventó una forma ingeniosa de cobrar impuestos sin preguntarle a nadie cuánto ganaba.
Contó las ventanas de cada casa.
La lógica era quw más ventanas significaba más riqueza, así que más ventanas significaba más impuesto.
El resultado fue que durante 155 años los ingleses tapiaron sus propias ventanas con ladrillos para pagar menos.
Y los edificios todavía lo muestran.
Caminás por Bath, por Edimburgo, por cualquier ciudad con arquitectura georgiana y vas a ver algunas paredes con rectángulos de ladrillo donde claramente había una ventana.
Esto también se los dirá el guía turistico.
Lo que pasó después es un caso perfecto de lo que Bastiat llamaba lo que no se ve.
El parlamento veía la recaudación, lo que no veía era lo que estaba pasando adentro de esas casas.
Sin ventanas no hay luz natural, sin luz no hay ventilación, sin ventilación tenés el ambiente perfecto para que se propaguen enfermedades.
Tifus, viruela, cólera.
Pisos enteros de edificios quedaron sin una sola ventana.
En 1766 el gobierno bajó el umbral a siete ventanas.
La cantidad de casas con exactamente siete ventanas se redujo en casi dos tercios de un año al otro.
Porque los dueños tapiaron la séptima ventana para quedar justo por debajo del límite.
El incentivo era transparente, cada ventana que tapabas era plata que te ahorrabas.
Y la gente respondió exactamente como predice la teoría, ajustando su comportamiento al incentivo que el Estado creó.
En 1781 un brote de tifus en un solo edificio de seis familias infectó a 52 personas según registros médicos del Dr. John Heysham.
La causa directa fue la falta de ventilación.
Para 1845 el informe sanitario de Sunderland era que el tapiado de ventanas motivado por el impuesto era en muchos casos la causa primaria de enfermedad y muerte entre los inquilinos más pobres.
Y acá viene lo perverso.
El impuesto se vendió como progresivo, la idea era que pagaran más los ricos
Los ricos tapiaron ventanas en pisos superiores y siguieron viviendo bien.
Los pobres vivían en edificios donde el propietario tapió todo lo que pudo y les pasó el costo restante en alquileres más altos.
El impuesto progresivo terminó siendo un impuesto a la salud de los pobres.
El impuesto a las ventanas duró 155 años.
Se derogó en 1851 después de que los médicos lograron lo que los economistas no pudieron, demostrar que el impuesto estaba literalmente matando gente.
Pero pensalo un segundo.
Durante un siglo y medio, el Estado cobró un impuesto que producía enfermedad y muerte entre los más vulnerables.
Lo sabían desde principios del siglo XVIII, os panfletos y las protestas empezaron casi al instante.
Y el impuesto siguió.
Porque ningún impuesto se deroga fácil, una vez que el Estado tiene una fuente de ingresos, la defiende con la misma lógica que usó para crearla.
Y siempre hay un argumento para mantenerla un año más.
Cada impuesto distorsiona, cada distorsión tiene un costo real que no aparece en ningún presupuesto.
“Independientemente de lo que sea mi voto en segunda vuelta es por @ABDELAESPRIELLA. Yo no puedo votar por los socios de los que mandaron a matar a Miguel”, dice María Claudia Tarazona en entrevista con El Radar de @BluRadioCo
#EleccionesEnCanal1 | Enrique Peñalosa, exprecandidato presidencial y exalcalde de Bogotá, confirmó que apoyará a Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta.
Los periodistas deben entender que cuando formulan preguntas sesgadas e injuriosas es una falta de ética profesional, y en esas circunstancias lo más lógico es que reciban respuestas con carácter y firmeza. Vamos a elegir a Abelardo porque dice la verdad sin tibieza.