Messi: El último genio de un fútbol que ya no existe
Por Dani Lerer
Durante años, Argentina se dedicó a juzgar a Lionel Messi. Le pedimos que fuera Maradona, que gritara más, que mostrara otra personalidad y que cargara sobre sus hombros las frustraciones de un país entero. Nunca entendimos que estábamos viendo algo mucho más excepcional: el final de una era.
Messi es el último gran genio nacido en un fútbol que todavía pertenecía a la cancha y no a los algoritmos. El último ídolo que se construyó a través del talento y la constancia, antes de que las redes sociales convirtieran cada partido en un juicio permanente y cada gesto en una batalla cultural.
Debutó cuando Twitter todavía no dominaba nuestras vidas, cuando Instagram ni siquiera existía y cuando un mal partido no se transformaba instantáneamente en millones de memes. Creció en una época en la que las leyendas todavía tenían tiempo para equivocarse.
Hoy, las nuevas estrellas viven bajo una presión distinta. Son futbolistas, pero también marcas, influencers y productores de contenido. Cada palabra es analizada, cada reacción se convierte en tendencia y cada derrota es amplificada por una maquinaria digital que no conoce la paciencia.
Messi atravesó esa transformación sin cambiar su esencia. Mientras el fútbol se volvía cada vez más ruidoso, él siguió siendo el mismo. Nunca necesitó escándalos, frases grandilocuentes ni personajes construidos. Se limitó a hacer algo que parece simple, pero que se volvió extraordinario: jugar al fútbol.
Y quizás por eso muchos tardaron tanto en comprenderlo.
Porque Argentina siempre tuvo una fascinación por los héroes imperfectos, por las personalidades explosivas, por las historias épicas llenas de excesos. Messi era otra cosa. Su liderazgo era silencioso. Su respuesta a las críticas nunca fue una conferencia de prensa. Siempre fue una asistencia, un gol o una nueva copa.
Durante años le exigimos que fuera alguien distinto. El tiempo terminó haciendo lo suyo. No fue Messi quien cambió para satisfacer a los argentinos. Fuimos los argentinos quienes, finalmente, aprendimos a entender a Messi.
Y quizás ahí resida su grandeza más profunda.
Porque cuando se retire no solamente se irá el mejor futbolista de todos los tiempos. También se retirará el último gran ídolo de una época en la que las leyendas todavía se construían con paciencia, lejos del vértigo permanente y de la dictadura del instante.
Después de Messi vendrán otros cracks. Habrá jugadores más virales, más mediáticos y más comerciales.
Pero tal vez nunca volvamos a ver a alguien que, durante más de veinte años, haya dejado que hablara únicamente la pelota.
Porque Lionel Messi no es solamente un fenómeno irrepetible.
Es el último genio de un fútbol que ya no existe.
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Paraguay acaba de eliminar del mundial a Alemania. Momento ideal para festejar con estos alfajores paraguayos (los de ron son un escándalo).
Felicitaciones, Paraguay!
Para mi La Bola era la CM de la Jot Down, nada más.
Leía la revista antes de seguirlos aquí pero con ella me volví un seguidor fiel, porque La Bola me hacía reír y pensar y hasta indignarme. La Bola era parte de mi día
Te echo mucho de menos, Mar; fuera quien fueras. Sigo remando
En 1874 se creó el primer protector de testículos para salvaguardar las gónadas de los jugadores de cricket, pero no fue hasta 1974 que se introdujo el uso del casco para mantener a salvo la cabeza, un siglo después.
El humano es un bicho sorprendente.
El 6 de mayo de 1986 Jorge Luis Borges envió una carta a la agencia EFE en la que reclamaba intimidad para decidir dónde y cómo pasar sus últimos días, con "la determinación de ser un hombre invisible". Su transcripción es la emotiva reflexión de un hombre consciente del final, el suyo y el de su época.
"Les envío estas líneas para que las publiquen donde quieran. Lo hago para terminar de una vez por todas con el asedio de los periodistas y las llamadas y las preguntas de las que estoy cansado.
Soy un hombre libre. He resuelto quedarme en Ginebra, porque Ginebra corresponde a los años más felices de mi vida. Mi Buenos Aires sigue siendo el de las guitarras, el de las milongas, el de los aljibes, el de los patios. Nada de eso existe ahora. Es una gran ciudad como tantas otras.
En Ginebra me siento extrañamente feliz. Eso nada tiene que ver con el culto de mis mayores y con el esencial amor a la patria. Me parece extraño que alguien no comprenda y respete esta decisión de un hombre que ha tomado, como cierto personaje de Wells, la determinación de ser un hombre invisible".
Poco después, el 14 de junio de 1986, falleció. Hace hoy 40 años.
@AndreaCalamari El bolonqui es como el Informe sobre ciegos, la subtrama sórdida que completa el gran libro que es Sobre héroes y tumbas, pero con menos épica. O no, ya no lo sé.
Yo propongo un brainstorming entre onanistas necrofílicos, mitificadores, cobardes con cuentas pendientes, intelectualoides y una ouija.
Si vamos a dejar testimonio de nuestras miserias digitales hagámoslo como corresponde: dando el máximo asco posible.
La cochambre definitiva.
Esto de @mrtfernandez no lo vi venir.
Que una de las prosas más deliciosa e inteligente del panorama actual escriba sobre el conejito me tiene confundido.
Habrá que leerlo.
Realmente magnífico. Hermoso.
Se está gestando un aquelarre de plumas femeninas que me tiene obnubilado, que me obliga a procrastinar más allá de mis posibilidades.
Y yo, encantado.
"La tragedia de Penélope no consiste en esperar, sino en criar sola"...
Este artículo de @mjsolanofranco en @zendalibros es magnífico.
https://t.co/FknDLpP35S
En un giro de los acontecimientos, el señor Javier Gomá me incluyó en su lista de pobres diablos, como a los de @JotDownSpain...
😁
Gracias, Javier. De verdad, sin ironía, me sacaste una carcajada en un día gris.