Un amigo médico me contó que en una cirugía de cadera colocaron mal unas placas. Él lo advirtió, no escucharon. A la semana reabrieron a la paciente. Todo por la soberbia de un pendejo.
La banda bien emocionada con la masa madre como si acabaran de descubrir el fuego, y esa madre existe desde que el pan se inventó solo con harina, agua y paciencia. No mamen.