Nuestra generación está tan convencida de que siempre habrá algo mejor, que terminó olvidando cómo cuidar lo que ya tiene. Se nos olvida que los vínculos no se encuentran, se construyen y se cuidan.
Pido disculpas al siguiente hombre que quiera entrar en mi vida, pero ya no presto dinero, ya no soy mujer del proceso, ya no doy detalles. Si no me hablas, no te busco.
Ya no apoyo en los peores momentos. Ya no perdono nada y a la primera te bloqueo.
Y mientras todos los equipos a los que apoyé durante el mundial quedaban eliminados no pude evitar preguntarme…
¿Todo lo que amo sucumbe o sucumbe porque lo amo?