Mi generación pudo comprarse un piso a los cuatro años de empezar a trabajar. La de ahora no tiene ni esperanza de conseguirlo.
A mí mis padres me vendieron la moto: si te portas bien, estudias y te sacas una carrera, serás un hombre de provecho.
Les hice caso y me saqué la carrera.
Pero reconozco que jugaba con ventaja:
tuve la gran suerte de nacer en el boom del 76.
Creo que fuimos la generación más afortunada de España del último siglo.
Salíamos con ganas de trabajar como bellacos.
No se nos caían los anillos por nada:
Te ibas de aprendiz o de becario a cualquier empresa. Acabas llevando los cafés de tu jefe.
Currabas como el que más.
Pero a los 3-4 años te podías comprar un piso.
Y decías: pues mira, me compensa.
Tengo un objetivo.
Tengo un futuro.
Tengo una ambición.
Tengo una esperanza.
Ahora yo creo que no hay esperanza y que vamos para atrás como los cangrejos.
Lo peor es que el esfuerzo ya no garantiza nada.
¿Para qué vas a trabajar como un bellaco si al final no llegas ni a un piso?
Se ha perdido la cultura del esfuerzo porque hemos matado el incentivo.
Y sin incentivo, se muere la ambición.
Me verás trabajando todo el día, cansado, estresado y sin mucho tiempo, pero no me verás esperando que las cosas caigan del cielo ni pidiéndole nada a nadie.
LAS MALAS COMPAÑÍAS SI ATRASAN, y no hablo de gente con vicios. Hablo de la gente envidiosa, gente que tú avance les incomoda. rodearse de ese tipo de personas también atrasa. Es mejor estar SOLO o cambiar de entorno, pero no se queden en el mismo lugar solo por complacer a gente
finalmente no me respondió el último mensaje y no volví a mandarle algo, simplemente desaparecimos del mundo del otro, siempre quise encontrar respuestas, pero ahora me doy cuenta que no hace falta preguntar porque cuando miro hacia atrás, cada detalle, acción, es la respuesta
Lo jodido de la tristeza es que sabe disfrazarse: se hace pasar por cansancio, por apatía, por desinterés… y al final te das cuenta de que era ella, siempre ella.
Pedir reciprocidad no es egoísta, es justo. Ningún vínculo surge a consecuencia de que una sola parte lo sostenga, sino como resultado de que todas aporten y se esfuercen en construirlo. Así es
Soy tan leal a lo que siento, como a lo que no.
Por esa razón nunca estaría con alguien que no quiero.
Por esa razón no compartiría mi tiempo con gente que no me cae bien.
Ser leal a uno mismo y a los demás te evitará pérdida de tiempo y energía.
En un tiempo estarás muy bien. Emocionalmente, mentalmente, financieramente, espiritualmente. Y en un lugar muy diferente donde estás hoy. Solo espera y confía.
Duermo en paz. Sabiendo que no lastimo a nadie, que no le molesto la vida a nadie, que no me meto en la vida de nadie, que no le guardo rencor a nada, que por sobre todo soy buena persona y trato de mejorar día a día. Todo
vuelve.