"Nadie a estas alturas tiene que explicarle a este equipo lo que es el fútbol. El Atleti va de aguantar, de crecer, de sentir, de soñar, de aprender, de sufrir, de palmar, de vencer, de vivir y de subir y de bajar de las nubes. Como diría Sabina, que viva el Atlético de Madrid".
Mis hijas me preguntaron anoche: "Papá, ¿por qué somos del @Atleti y no del Madrid?"
Tienen ocho años.
Les dije: "Porque el Atleti no te promete que vas a ganar"
Mi padre me lo enseñó así. Sin discursos. Con silencio en el sofá cuando perdíamos y un abrazo cuando ganábamos que valía el doble precisamente porque no era lo normal.
Ser del Atleti es aprender que el valor no está en el resultado. Está en seguir creyendo, en ponerte la camiseta cuando hace frío y encima vas perdiendo dos a cero. En creer aunque no tengas motivos racionales para creer.
Eso no te lo da ningún equipo que gane siempre.
Ahora mis dos hijas llevan la rojiblanca con la misma naturalidad con la que me la puso mi padre a mí. No porque se lo haya impuesto, sino porque lo han visto vivir.
Han visto que a papá se le ilumina algo cuando marca el Atleti y han visto que papá sigue siendo papá cuando no marca.
Eso es lo que quiero que aprendan. Que el orgullo no depende de ganar, que la lealtad no tiene condiciones, que algunas cosas se quieren así, con todo, sin garantías.
Después de un vínculo también puedes seguir cuidando al otro. Proteger la debilidad que conociste o evitarle un mal rato innecesario. La lealtad va más allá de la cercanía física, porque siempre hay algo que une a quienes se separan. Y es la historia que comparten
Cada persona actúa desde quién es ella y no desde cuánto vales tú. Y qué importante es separar la falta de valores de la falta de valía propia. Tratar mal depende de la ausencia de principios, no de ti. Grábatelo
“En la vida hay que mirar en 4 direcciones: hacia el frente para no chocarte, hacia atrás para saber de dónde vienes, hacia el lado para saber quiénes te acompañan, y hacia arriba siempre para agradecer.”
Como resumen del discurso de Don Rodri.