Un hombre puede estar despierto hasta las 2 de la mañana, despertarse a las 6, estar endeudado, solo, y aun así tener fe en que un día todo saldrá bien si sigue intentándolo.
Esto es ser un hombre.
- Es usted libre de ir.
- Solía contar las grietas en el techo. Una por cada año que la extrañé. Ahora ni siquiera recuerdo cuántos años tengo. Solo que he estado fuera demasiado tiempo.
No me envíe allí. Pertenezco al silencio.
- Es usted libre de ir.
- Después de todos estos años. Ahora ni siquiera sé cómo andar dentro del mundo que me ha olvidado. Hasta la última carta de mi esposa, el papel se convirtió en polvo en mi.
- Es usted libre de ir.
- Libre? ¿Cómo puedo ser libre cuando ya ni siquiera recuerdo mi propio nombre con claridad? La cara de mi esposa. Ahora es solo un borrón.
- Es usted libre de ir.
- ¿Ir a dónde? La casa se ha ido, la voz de mi esposa acaba de desaparecer. Ahora ya ni siquiera conozco mi propia reflexión.
Es muy triste el hecho de afrontar que nunca mas volverán a repetirse aquellos momentos de perrear tumba la casa mami en una sala con la luz apagada y alcohol baratísimo