¿Esto qué fue? Juan Eduardo Esnáider recordándole a José Sanchís y @AxelTorres, en plena prórroga del Argentina - Cabo Verde, que Cafú era suplente de Don Alberto Belsué en el #RealZaragoza.
Han sancionado más partidos a Isi Palazón (7) por decirle al árbitro "eres un sinvergüenza" y protestar que a Dani Gimenez, portero del Huesca, por pegar un puñetazo en la nuca (4).
Un puñetazo que está prohibido en boxeo y UFC por su peligrosidad.
Esto es vergonzoso.
Vaya por delante que Andrada no tiene justificación alguna como no la tiene cualquier acción de este tipo. Su reacción fue demasiado lejos. Literalmente, se le fue la pinza. La escena, en todo caso, no debe terminar ahí.
No ha habido en la última década un futbolista que siembre más odio en el fútbol español que Pulido con su manera de entender el fútbol, las rivalidades y la competición. Su cabeza está tan contaminada que se ha pasado años buscando las cosquillas a muchos rivales.
Ayer mismo, mientras defendía como un titán su área y jugaba un partido de alto nivel porque es un gran central para Segunda, empezó a llevar todo a su terreno provocador. Que yo viera, provocó a Kodro, provocó a Guti encarándose con él sin que ningún árbitro entrara a capítulo...
Es lícito competir así mientras las leyes y los jueces te lo permitan, pero no es un modo sano de tomarse el fútbol. Pulido es antideportivo. Con todas las letras. Una cosa es ser canchero y otra llevar las cosas siempre a ese punto.
Afortunadamente ni Kodro ni Guti entraron al trapo. Es lo que hay que hacer. Cuando uno, durante tanto tiempo, sistematiza estos comportamientos dentro de los campos debe asumir que puede haber consecuencias incontrolables. Estos comportamientos ni ayudan al deporte ni ayudan a generar un clima saludable en el entorno de estos partidos.
Después de sembrar odio con su actitud durante tanto tiempo, Pulido tocó el cable más pelado de todos. Guti y Kodro pasaron del tema. Andrada, no. Muy lamentable todo, pero que nadie se haga ahora el sorprendido porque sería cínico: esto pudo pasar antes y sería igual de triste e injustificable.
El día que este colectivo entienda que no son los protagonistas de absolutamente nada, el fútbol español comenzará a crecer.
Les encantan los focos, se creen súper estrellas y viven cada vez más para la foto.