@derlilopeza El desplazamiento de la ventana de Overton es algo en lo que muchas derechas estan trabajando. Así que que posiblemente estemos hablando de cosas tan horribles, que estas ya nos parezcan normales.
@hywnito Y a propósito del resurgimiento de la popularidad del cuento de la criada, no olvidemos que las iglesias evangélicas tienen códigos de vestimenta sobretodo para las mujeres. No es de extrañar que de ellas surjan movimientos regresivos en derechos femeninos.
Me parece terrible que la gente esté empezando a encaminar y hacer público su odio a las iglesias cristianas y evangélicas del continente...sin mí.
El neopentecostalismo es un cáncer en la región.
Lo único que diré respecto a que las iglesias evangélicas sean culpables de la caída del futbol, y de la destrucción del tejido cultural latinoamericano es q no es gratuito que los presidentes que está montando la ultraderecha sean hombres de show como los pastores evangélicos
@Offline_Beli@Todorokioki Como Colombiana que estuvo en tu pais te puedo decir que mas de una vez hemos acordado con otros Colombianos que nuestro problema es en el fútbol, de la cancha para afuera los queremos mucho! (Excepto a los racistas)
Tan dolida está la narcoderecha que le dicen «voto fusil» al repudio que les tiene medio país. Sí señores, la gente viajó horas y horas para votar en contra de ustedes porque repele todo lo que representan. Sigan mintiendo que eso sólo incrementa el asco.
Veo a muchos electores de Abelardo diciendo que no le hagan caso a la ANIF de subir el ACPM, reducir el Estado y acabar programas sociales. ¿Les digo yo o se los dicen ustedes? La ANIF no es independiente: apoyaron a Abelardo.
Solo eran 5 páginas las que debían leer, pero parece que no leyeron el plan de gobierno.
Bienvenidos a "La Patria Milagro”
Es asquerosa esa narrativa del “voto fusil" que algunos repiten sin cuestionarla.
Ignoran que en muchos municipios con presencia de grupos armados y alto riesgo electoral ganó Abelardo (revisen los mapas), pero además desconocen algo fundamental: millones de personas que viven en la periferia de Colombia tienen criterio, convicciones y capacidad de decidir por sí mismas.
Generalizar a partir de unos cuantos casos para insinuar que toda esa gente en las periferias vota obligada es profundamente clasista y arrogante.
Estamos hablando de personas que hicieron vacas para pagar transporte, viajaron durante horas y enfrentaron enormes dificultades para ejercer su derecho al voto.
Dejen de reducir la voluntad política de millones de colombianos a un prejuicio. No sean tan ignorantes y malas personas.