No puedo. No sé. No quiero. No soy capaz. No valgo para esto.
Nadie nos enseña a responder así. Parece que hay que estar siempre dando la talla, y más...
Y sin embargo, a veces es la respuesta más legítima.
Si no sabes que hacer contigo, ¿Qué vas a hacer con otro? Si no puedes ser feliz contigo, ¿Cómo podrías estar feliz con alguien más? Si no te cuidas lo suficiente, ¿Cómo podrías cuidar a otro? Y si no sabes cómo amarte a ti, siendo lo mejor que tienes ¿Cómo crees amar a otros?