Mi momento mas maduro ha sido aprender a amar el desapego, si alguien me acompaña, está bien; si no, tambien, si alguien quiere hablar conmigo, lo valoro; si no, lo respeto, cero apegos, mucho amor para quienes me rodean, pero sin expectativas ni obligaciones.
No creo que vuelva a enamorarme ni a tener pareja. Pero hoy, un domingo de verano y sin venir a cuento, descubro que ya no vivo pensando en ello como el fracaso de mi vida. Ha dejado de ser una ausencia que lo ocupaba todo. Y, de algún modo extraño, eso me ha hecho sentir bien.
Jamás entenderé a las mujeres que son capaces de denigrar a otras o querer ir en contra de nuestros propios derechos. Gracias a todas las mujeres que estuvieron antes y lucharon por nosotras, es que tú PUEDES hablar todas tus estupideces y creer que tienes un punto.
la vida te va a recompensar por todas esas noches que te dormiste llorando, por todas las veces que te hicieron daño y seguiste confiando, por todas las veces que te desilusionaron y seguiste soñando; un día nos irá tan bien que, hasta lo que hoy nos falta, nos va a sobrar
Me gustaría tener un pequeño rincón que pareciera sacado de un cuento de hadas: una casa rodeada de animales, flores por todas partes, pays recién horneados, frutas frescas y una felicidad sencilla. Un lugar conectado con el bosque, donde la magia se esconda en cada amanecer.
Te ponen a un montón de nenes a cantar alguna nueva versión de We Are The World sobre una bandera con la inscripción gigante de LOVE mientras arrojan 50 toneladas de explosivos sobre una escuela primaria justo en este momento.